Capitulo 9. Comprometida

eb-compromised-mcguire-fr

::Abby::

—Bebe — dijo Travis quitándose la chaqueta y tirándola a la cama —dije que lo siento.

—Lo sé —dije pateando mis tacones.

Iba dos por dos, siendo expulsados de <<The Red>> por segunda vez en el mes por pelear. En lugar de estar más relajado porque estábamos casados, cualquier chico que me diera una segunda mirada, una sonrisa coqueta, o incluso tratado de hablar conmigo era una amenaza. En la mente de Travis ahora estaba defendiendo a su esposa en lugar de su novia. Las apuestas se habían intensificado, para él, eso significaba estar más sensible a cualquier falta de respeto al anillo que tenía en el dedo. No importaba cuantas veces intentara explicarle que nadie más importaba, Travis inevitablemente lo amenazaría o le daría un puñetazo a cualquier extraño con pene que me pusiera atención.

Nos desvestimos en silencio, tomando turnos en el baño, Travis me observo subir a la cama junto a él. Metiéndome dentro de las sabanas, al tiempo que él intentaba alcanzarme y yo me alejaba a mi lado, viendo al lado contrario de donde estaba él. Era un extraño sentimiento estar enojada con él, sabiendo que no podía simplemente pedir un aventón a América de regreso a mi dormitorio. No cortaríamos la relación otra vez, no más peleas que no llevaran a más que sexo de reconciliación y perdón. Una gran parte de mí se sentía aliviada, pero el anillo alrededor de mi dedo se sentía apretado en estos momentos, demasiado apretado.

Me lo quite, colocándolo en la mesa de noche.

Travis se sentó.

—¿Qué demonios? —dijo en voz alta.

No me gire para verlo, pero su movimiento repentino y su voz me asustaron.

—Es incómodo para dormir.

Aun con dándole la espalda, sabía que estaba frunciendo el ceño.

—¿Desde cuándo?

Suspire.

—Por favor Travis, estoy cansada.

—Ponte el anillo, Pidge —no estaba demandando, estaba rogando.

Trague. Tenía tres opciones. Ignorarlo —recordándole acerca de mi independencia al tiempo que rompía su corazón; darme por vencida y seguir mintiéndole, o, dame por vencida y decirle la verdad —que también rompería su corazón. Lo amaba más que nada, pero solamente tengo diecinueve años, cuando sentía que iba a caer en un ataque de pánico, pretendía que solo estábamos saliendo aun. En momentos como este, simplemente no podía. Travis quería ese nivel de compromiso, y yo no era Travis. Casarnos pasaría eventualmente, psicológicamente aún me estaba haciendo de la idea del nivel de seriedad de la decisión que había tomado.

—Abby —apunto —. Lo prometiste.

Alcance el pequeño círculo metálico, regresándolo de nuevo a mi dedo. Jim me susurro una tarde que el matrimonio era acerca de un compromiso, pero a veces el compromiso era coerción voluntaria.

Se volvió a acostar, acurrucándose en mi espalda, sosteniéndome de cerca. Cerré mis ojos, el anillo apretando mi dedo, Travis apretándome a mí. El aire se sentía seco, mi garganta apretada. Me separe de él, revolcándome en la cama.

—Yo solo—comencé a decir, respirando con fuerza —. Pensé que habías terminado con eso.

—Estas enojada.

—¡Claro que estoy enojada, decepcionada, y con miedo!

Me miro horrorizado.

—Yo nunca…

—Lo sé —grité cerrando mis ojos. Tomando una respiración profunda, mis palabras más suaves—Lo sé, no tengo miedo de ti. Nunca he tenido miedo de ti. Lo que quiero decir es que ya no eres un chico universitario que puede ir dando golpes cuando él quiera. Eres mi esposo. Me encanta saber que estoy segura contigo sin importar a donde voy. Me encanta saber que me proteges sin importar que. Pero necesito que mantengas tu cabeza agachada. ¿Lo recuerdas? Ya tuvimos esta conversación. Solo porque puedes, no significa que tengas que hacerlo.

Me acercó a él, la memoria de una sonrisa apareció en su rostro.

—Ven acá.

Cuando no accedí de inmediato, se puso nervioso.

—¿Qué quieres de mí, Pidge?

—Necesito —hice una mueca —, necesito que madures, Travis. No tienes que ser la persona más ruda del lugar. No tienes nada que probar. Requiere más fuerza el mostrar resistencia.

Miro abajo, respirando como si le hubieran sacado el aire —. Él te insulto —mi miro a los ojos —. Insulto a mi esposa. Le he pateado el culo a otras personas por menos.

—Eso era antes —dije regresando a la cama junto a él. Tomé su barbilla para ver su mirada —. Antes de la boda. Antes, cuando dabas puños a cambio de una vida y tenías una reputación que mantener. Antes del incendio. Todo es diferente ahora. Tenemos que tener cuidado.

Pensó mis palabras al tiempo que alejaba mi mano de su cara, trayendo mi anillo de compromiso a sus labios.

—Puedo ser cuidadoso.

Beso la palma de mi mano hasta la muñeca, luego hasta arriba por mi hombro. Una sonrisa traviesa creció en esquina de su boca. Suprimí la sonrisa de mis labios.

—No es gracioso.

—No, no lo es —dijo concentrándose.

Estaba cubierta por una camiseta floja y pantalones cortos de pijama. Se abrió camino hasta mi hombro, dándose cuenta del tirante. Tomó el borde de la camiseta con una mano, y con un movimiento, mi torso estaba desnudo. Movió su boca despacio y con ternura bajando hasta mi pecho, mi estómago, deteniéndose lo suficiente en todos mis lugares favoritos para hacer mi interior vibrar. Me relaje encima del colchón, cerrando los ojos. Estaba trabajando mi cuerpo. Yo era su religión.

—Esto no cambia nada —respire.

—Lo sé —dijo, su voz apagada, situándose en medio de mis piernas —. Pero estas enojada, y ya sabes lo que me hace que te pongas enojada.

Deslizo la fina tela de mis pantalones cortos a un lado, y enterró su cara en mi delicada piel. Jadié, arqueando mi espalda.

—Oh, estoy muy enojada —dije con la respiración entre cortada —, molesta —mis nudillos poniéndose blancos por cada golpe que daba Travis con la lengua —, furica.

Me levantó las caderas, quitándome los pantalones cortos, regresando a la apertura de mis piernas como si hubiera estado hambriento de mí durante todo el día. Mis piernas temblaron involuntariamente y grite su nombre con una serie de palabras religiosas con referencias inapropiadas.

Besó mis muslos y luego el estómago, mirando hacia mí con una sonrisa orgullosa. Apenas me dio la oportunidad de recuperarme antes de arrastrar mi cuerpo y hundirse en mi interior. En estas ocasiones me gustaba saber que no se resistía. Solo había unos destellos de lo que había sido Travis con otras mujeres, pero conmigo, no se contenía. Me dejaría quitarle todas las copas para ver sus debilidades y yo era una de ellas. Él me había esperado todo este tiempo, y cuando finalmente llegue, nuestras vidas comenzaron. No había antes o después. Travis sabía desde el principio que siempre fuimos y siempre seriamos uno. Esa verdad siempre estaba en sus ojos cuando me veía, de la manera en que me estaba viendo en estos momentos mientras se cernía sólo pulgadas de mi cara.

—Bebe —respiró. Viéndome con admiración, la misma expresión en su rostro cuando hicimos el amor por primera vez (y todas después de esa), como si se sorprendiera de lo perfecta he increíble que me sentía.

Las horas pasaron, y en algún punto creí escuchar a Shepley y América en la sala. Travis no perdió el ritmo, y eventualmente nuestros compañeros de cuarto se retiraron a su habitación. Mis músculos estaban temblando con fatiga, y yo estaba jadeando, sin poder recuperar el aliento, pero entre más estábamos enredados, más necesitaba de él. Me sentía insaciable, seduciendo a Travis con facilidad una y otra vez, de un clímax al otro hasta que los dos estábamos exhaustos.

Me acosté sobre mi estómago, mirando a hurtadillas sobre mi almohada a mi esposo, que estaba haciendo lo mismo, nuestros dedos meñiques estaban cruzados uno sobre el otro, las sabanas enredadas en la pequeña sección de nuestras espaldas. Mi piel brillaba por el sudor, mis ojos estaban pesados, y mi cabello estaba enredado a mí alrededor. La mano libre de Travis estaba sobre su cabeza, retorciendo un mechón de mi cabello color caramelo. No hablamos, no era necesario. Estábamos saturados de uno y el otro, el aire lleno de sexo, amor y satisfacción.

 


 

Había sido la señora Maddox por un mes exactamente cuando vi a Ricky y Joel, los dos hombres que se nos acercaron a America y a mí en The Red —que como consecuencia le dieron sus culos a Travis y a Shepley. Solo pude vislumbrarlos por un momento cuando abrían su camino a una puerta al final del pasillo de mi clase de literatura inglesa. Pare para asegurarme que eran ellos, con mucho pulcro los seguí, teniendo cuidado que no me vieran.

Una vez alcance el final del pasillo, di un vistazo en la esquina, viendo a Joel sentado detrás de una computadora, Ricky parado de cerca, con una pila de papeles en su mano. Parecía estar dictándole a Joel. La habitación en la que estaban parecía estar activa. Algunos estudiantes saltaban de un escritorio al otro, los otros escribiendo detrás de las pantallas de la computadora. Me hice para atrás para ver si había algún rotulo en la puerta para asegurarme que no fuera una biblioteca fuera-del-lugar que no sabía. Cuando me acerque para intentar escuchar lo que Ricky decía, una chica que reconocí de mi clase de estadística me paso golpeando el hombro al pasar.

—Disculpa —dijo con prisa.

—Um, uh —empecé a decir.

Se dio la vuelta, su expresión una mezcla de irritación y confusión.

— ¿Qué? estoy retrasada.

—Lo siento —dije —. Me cambie de clases y estoy perdida ¿Es esta clase filosofía de la antigua Grecia?

—No —dijo molesta —. Esta es “La Estrella” de Eastern —cuando vio que no entendí que estaba diciendo, ella suspiro —. El periódico estudiantil.

Levanté una ceja, susurrando un Oh al tiempo que ella giraba en sus talones para correr a su escritorio. Observe mí alrededor por unos minutos, y luego me retire por el pasillo a la salida. Ricky y Joel estaban en The Red por información, y estaban esperando a que Travis regresara. Por fortuna uno de ellos fue lo suficientemente estúpido para insúltame antes que lo cuestionaran. Podían estar haciendo un artículo acerca del círculo, o peor… de Travis siendo involucrado en el incendio. Apreté mis dientes, tratando de pensar como detendría que publicaran la historia. Una especulación podría hacer que los estudiantes hablaran otra vez cuando originalmente había disminuido. Los estudiantes universitarios podrían ser reacios a hablar con la policía, pero un curioso compañero de estudios potencialmente podría sacudir la memoria de un sobreviviente.

Pare repentinamente a la mitad del pasillo, dando unos pasos atrás de espaldas hasta que mi trasero toco la pared, me resbale hasta el suelo. Llevé mis codos a mis rodillas recostando mi frente en mis brazos. ¿Algún día terminaría esto? ¿Algún día Travis estaría a salvo?

Dos pares de zapatos empezaron a aproximarse en mi dirección, parando a unos centímetros de mis zapatillas Chuck Taylors.

—¿Abby? —una voz familiar dijo finalmente —¿Estás bien?

Mire hacia arriba, a los ojos de Ricky. Su mejilla aún estaba verde suave, marcada por el golpe que le dio Travis unas semanas atrás.

—Eso depende.

Joel y Ricky intercambiaron miradas.

—¿En qué? —preguntó Joel nervioso.

—¿A dónde se dirigen?

—Vamos a… uh —Ricky trago —¿Por qué?

Rodé mis ojos, pero antes de hablar, Joel se puso rígido.

—¿Nos están siguiendo? ¿Por qué nos están siguiendo?

Ricky resoplo, presumiendo.

—Te atrapamos ¿Creíste que podías sentarte en la mitad del pasillo, y que nosotros pasaríamos y no te notaríamos? ¿Sabes que somos periodistas. Lo notamos todo.

No deje ver mi confusión. Los vi volverse más paranoicos con cada sospecha.

—Travis sabe que trabajamos en “La Estrella” ¿No es así? —Preguntó Ricky —¿Sabe que estamos haciendo preguntas? —trago —¿Qué va a hacer?

Me puse de pie dejando que una pequeña sonrisa apareciera en mi rostro.

—Ya verán —respondí.

Me gire despacio retirándome de ahí. Empuje la puerta de vidrio bajando las escaleras corriendo, internamente entrando en pánico. Estaban haciendo una historia de Travis. Estaban saliendo a preguntarle a más gente, más preguntas. Si seguían preguntando alguien se podría quebrarse.

Toqué el bolsillo de mi chaqueta, sintiendo la llave de mi carro. Mi mente estaba corriendo, preguntándome cómo enfrentar esto ¿Cómo detener a Joel y a Ricky sin involucrar a Travis —sin que tuviera que ser un chantaje, trato o soborno.

Una voz profunda dijo “¡Whoa!” justo cuando corría directo al pecho de alguien.

—Oh Dios, lo siento tanto. Yo… — mi estómago inmediatamente se quedó vacío.

—Hola, Abs. Estaba esperando a toparme contigo.

—Parker —dije, con voz acusatoria. Di un paso a lado para caminar alrededor de él, pero gentilmente agarro mi brazo con su mano.

—Vamos, no seas así —soltó mi brazo con una sonrisa brillante, como si los pasados tres meses no hubieran pasado —¿Podemos simplemente… hablar?

—No.

—Abby ¿Qué quieres que haga? ¿Rogarte? Porque estoy dispuesto a hacerlo —dijo mostrando su encantadora sonrisa —. Solo quiero hacer las cosas bien ¿Qué tal un almuerzo? —hice una cara —. O quizá solo café. Podríamos discutirlo con café.

—¿Café? —pregunté. Asintió. Vi por encima de mi hombro al edificio que acababa de dejar atrás. Sentí nauseas de solo pensarlo —¿Cualquier cosa? —pregunté, regresando mi mirada a Parker.

Trague de regreso la bilis. Estaba a punto de vender mi alma al diablo.

—Solo dilo.

Cerré mis ojos, odiándome por lo que estaba a punto de hacer.

******

Gracias por leer el episodio 8 de Maravillosa Eternidad, como se dieron cuenta me salte la semana pasada porque tuve
que dedicarle tiempo completo a mi hijo, que tuvo una cirugía el lunes pasado. ¡Ahora está muy bien!
Es día de San Patrick. Saludos a todos mis amigos y amigas irlandeses y por supuesto…
¡FELIZ CUMPLEAÑOS THOMAS! (Marzo 17).
Empecé a escribir una nueva novela (esperando) a que se lance este verano. Escribiré dos episodios más de Maravillosa
Eternidad, y luego daré un Descanso para poner todo mi tiempo en esta nueva novela. ¡No se preocupen! Seguiré
trabajando en Maravillosa Eternidad. Estén pendientes en el lanzamiento de mi Nuevo título y portada en los
siguientes meses.
Si aún no se inscriben al boletín de los lunes, ahora es el tiempo. Aquí recibirán todo antes. Podrán ver el título y la
portada antes que todos, es una nueva historia de la familia MADDOX, les quitara la respiración.
Para suscribirse (es GRATIS) solo vayan a mi website: http://www.jamiemcguire.com Ahí también podrán encontrar la lista de
música para cada libro, preguntas frecuentes acerca la película de Maravilloso Desastre y trabajos que están por venir.
Y sí, estare empezando una lista para las canciones de Maravillosa Eternidad.
Asegúrense de seguirme y darme su voto y comentarios.
Los quiero,
Jamie.

Anuncios

1 Comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s