Capitulo 8. Pastel

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:::Abby:::

Observe el contenido dentro de la caja de cristal. Mi boca se hacía agua, me preguntaba que pastel le gustaría más a Travis. Después de dos horas, había disminuido mi decisión a solo tres: pastel de vainilla con glaseado de chocolate, pastel Napolitano, también con glaseado de chocolate, o pastel de bodas. Travis había hecho un gran escándalo por nuestro pastel de Bodas en Vegas, así que estaba segura que le gustaría blanco con blanco.

—Jesús Abby, escoge uno de una vez —dijo América, aburrida. Saco un hilo de su goma de mascar rosada enrollándola en su dedo —. Odio pensar cuanto te tomara escoger un pastel de bodas si te tomo tanto tiempo escoger un pastel casual para la fiesta de cumpleaños de Travis.

No aparte la mirada del contenido dentro del exhibidor, que incluía pasteles escalonados, cupcakes, pasteles circulares y rectangulares, todos decorados con cualquier tipo de personalidad que se pudiera imaginar.

—Un pastel de bodas es para invitados. Esto es para Travis. Tiene que ser

América suspiro al tiempo que yo arrugaba la nariz.

—¿Cuál es tu problema, Mare? ¿Por qué estas de mal humor?

América mastico de regreso la goma de su dedo, luego se cruzó de brazos.

—No van a ceder.

—¿Quiénes no van a ceder qué?

—Mis padres. Dicen que si me voy a vivir con Shep no van a pagarme la universidad.

Estaba pasmada. Los padres de América no eran personas fáciles de convencer, pero tenían el punto de apoyar cualquier cosa que hiciera feliz a su hija. Sí América quería continuar atendiendo a la universidad, y no podía imaginar cual era la diferencia. América pasaba casi todas las noches con Shepley.

—Lo… lo siento. No tenía idea.

Se encogió de hombros.

—¿Cómo podrías?

Abrace a mi mejor amiga.

—No hay prisa ya sabes. Shepley te esperara.

—Se moverá a los dormitorios.

—¿Qué? ¿Cuándo?

—En otoño, pero… iré a Wichita en vacaciones de verano. Se está volviendo un poco loco. Y yo, también… y ya sé cómo suena eso ¿Esta bien? No soy el tipo de chica a la que le importa pasar tres meses lejos de un hombre. Normalmente seria como un respiro de aire fresco. Pero no quiero extrañarlo. Desde que cortamos… es diferente, ¿sabes? Realmente lo amo, Abby.

Le di un apretón y luego la aparte suficiente para poder verla a los ojos.

—Quédate con nosotros, Mare. Lo haces de todos modos —sonreí —. Será divertido.

Ella negó con la cabeza.

—No van a dejarme.

—¿Por qué? —pregunté, frustrada.

—Papá dice que no quiere que nos pongamos muy serios tan rápido. Entiendo que están consternados, pero simplemente apesta.

—Aun puedes hacerlo, ya sabes. Conseguir un trabajo, y moveremos tus cosas.

Los ojos de América brillaron.

—Es fácil para ti decirlo. Tienes una beca o cinco. Ellos pagan mi matricula. Sí quiero que eso continúe, tengo que seguir sus reglas.

—Es justo. Pero puedes venir a visitarnos los fines de semana, ¿Verdad? Al menos tienen que dejarte venir a verme.

—Sí. Sí, por supuesto —se alejó de mí limpiándose la nariz. Sonrío y agitó la cabeza —. Dios. Esto es estúpido. Hay cosas peores pasando en el mundo.

—No para ti, y no ahora. Está bien estar molesta por estar lejos de Shep por tres meses. Tienes razón. Apesta.

Sonrió.

—Gracias.

—¿Por qué?

—Por no hacerme sentir como una mierda.

Hice una cara.

—Eso no fue intencional. Sigues siendo una mierda.

América me dio un pequeño golpe en el hombro al tiempo que una mujer se paraba atrás del mostrador frente a nosotros con una gran sonrisa. Presione mi dedo en el vidrio, señalando el pastel el pastel blanco.

—Tiene que decir, Feliz 20 años Travis.

—En realidad —dijo América —¿Podría hacer que diga, Feliz malditos 20 años Travis?

La mujer sonrió.

—Suena como una fiesta alegre.

Reflejé su expresión.

—Lo va a ser.


 

—Decoración. Hielo. Vasos. Música. Pastel… —dije apuntando a varias estaciones —. Se nos está olvidando algo. Siento como si algo se nos estuviera olvidando.

América se cruzó de brazos, en ningún lugar cerca de mi estress.

—Si estas comparando con los años anteriores, se te están olvidando al menos dos docenas de zorras.

Le lance una mirada.

—Chistoso.

América resoplo, luego camino por la habitación, recogiendo un pequeño globo y tocándolo con sus labios. Sus mejillas se inflaron y su cara se puso roja. Observe mi reloj.

—En menos de una hora —eche un vistazo afuera —¿Por qué no ha venido nadie aun?

—Entreno de primavera —dijo América.

Murmure la palabra <<mierda>>, y luego me quede helada cuando escuche conmoción en la puerta de entrada.

—¡Dije que no! ¡Para! ¡Mierda, para Travis! —dijo Shepley mientras caía hacia atrás a través de la puerta a la sala de estar.

Travis se paró en la entrada, respirando fuerte, una gran sonrisa en su rostro.

—¡Cariño, estoy en casa!

Mi mandíbula se desprendió de su lugar, sintiéndose todos en cámara lenta, grite la palabra ¡No!

—¿Por qué esta aquí? —preguntó América a su novio con voz acusatoria.

Shepley se paró, limpiándose, con la cara roja irritado.

—En el segundo que intente llevarlo a otro lado que no fuera casa, él sabía ¿Esta bien? ¡Hice lo mejor que pude!

Travis sonrió, pero su expresión se desvaneció cuando me vio.

—¿No podías simplemente pretender? ¿Tenías que venir aquí y arruinar todos mis planes? —lloriquee. No iba a pretender. No era justo.

—Bebe —Travis paso empujando a Shepley para acercarse a mí, con los brazos abiertos.

—No —dije empujándolo —, no me toques. ¡No! —hice un mohín —¿No sabes cuánto llevo planeando esto? ¡Yo no corrí y arruine mi fiesta sorpresa!

—No —respondió Travis, encapsulándome en sus brazos tatuados —. Parker lo arruino.

Fruncí el ceño, empujándolo.

—¡Pero estaba sorprendida! Tu seguiste con ella ¡Aléjate de mí!

Travis se acercó para besar mi mejilla.

—Quería venir a casa y ver a mi esposa, que sabía que estaba trabajando duro para hacer mi cumpleaños especial.

—¡Y arruinarlo! —gruñí, empujándolo. No sé porque intentaba…él nunca iba a ceder.

América abrazo a Shepley, y después beso su mejilla.

—¿Alguna vez te cansas de que él te meta en problemas?

Shepley sobó su cabello, frunciendo el ceño.

—Iba a robar mi auto y dejarme en el estacionamiento sí no hubiera saltado en el lado del pasajero.

—¡Aw! —dijo América, sin poder parar de reírse.

Shepley se cruzó de brazos, tratando de alejarse, pero no lo suficientemente fuerte. Travis tomó mi barbilla, forzándome a que lo viera. Una vez nuestros ojos se encontraron, deje de luchar.

—Gracias —dijo, besando mis labios. Me dejo ir, dejándome desorientada por el beso y mi lucha inútil.

Alguien tocó a la puerta, y Jason Brazil abrió, entrando a la sala, parando de inmediato cuando vio a Travis parado en medio del apartamento decorado.

—Oh. No ¿Llegamos tarde?

—Sí —dije tirándole un globo a Travis —. Y él está en problemas.

—No, no estoy —respondió, medio en broma, medio irritado.

—¿Aun esta… ammm —dijo Brazil —. La uh… La fiesta en pie?

—Sí. No puedo precisamente cancelar diez minutos antes cuando cuarenta personas están por venir —me queje.

—¿Cuarenta? —preguntó Travis —¿Eso es todo?

—Quitamos a las zorras —explico América.

Travis no estaba sorprendido. Unas chicas entraron detrás de Brazil, con un bronceado excesivamente falso, una cantidad grande de maquillaje, y unos pechos doble D también falsos que resaltaban en sus camisas en cuello V.

—¡Día de los inocentes! —gritó América, viendo a nuestras no invitadas —. Las zorras llegaron.

Las chicas de la fraternidad le arrugaron la nariz a América, pero después de eso no le prestaron atención. Siguieron a Brazil cuando buscaba el grifo del barril, y luego rió cuando lo encontró, levantándolo alto.

—¡Lo encontré! —agitándolo como un niñito con juguete en el área de juegos.

Brazil y sus amigos terminaron de ayudar con la decoración, inflando globos y colocando serpentina. Más personas llegaron y se unieron. Entre más ayudaba Travis, más me decepcionaba. No de él—sí no de mí. Tenía una famosa cara de póker, podía hacer fraude a veteranos por millones, pero no podía montar una pequeña fiesta de sorpresa para el cumpleaños de mi esposo.

Al atardecer, los últimos invitados llegaron, Trenton y Camille. Trenton ayudo a su novia con su saco, luego se dio la vuelta para abrazar a su hermano pequeño.

—Feliz cumpleaños, idiota.

—Hola —dijo Camille abrazándome —. Te ves bien — se había hecho un arete en la nariz desde que la había visto la última vez, también tenía un mechón negro escondido. Entre más trabajaba para Skin Deep, más salvaje se veía, estaba segura que a Trenton le encantaba. Sonreí. Todos los tatuajes y maquillaje se veían bien en ella. Ella estaba enamorada y yo no podía ser más feliz por eso.

—¿Qué? —preguntó ella.

—Nada —respondí. Mi sonrisa se desvaneció —. Travis vino temprano a casa.

—Suena a él —dijo con una sonrisa apenada. Estaba en su uniforme de bartender, lo más seguro es que fuera a trabajar después de la fiesta de Travis. Ella le hizo un giño a Travis, dándole una botella de whiskey un lazo alrededor del cuello.

Travis beso su mejilla.

—¡Gracias!

—¡Hey! —Trenton frunció el ceño, dándole un golpe en el hombro a Travis —. Aparta tus labios de mi chica.

Travis levanto sus manos.

—Está bien, está bien. Solo estaba mostrando mi apreciación.

Introduje veinte candelas en el glaseado del pastel, luego busqué un encendedor en la cocina. Después de abrir un cajón tras otro, salí con las manos vacías.

—Esto es ridículo —me queje —. Estoy casada con un fumador de un paquete diario ¿Y no tenemos encendedores? —Travis encendió el suyo sosteniendo la llama enfrente de mi cara. Pare, luego se lo arrebaté.

—Gracias —dije demasiado bajo, regresando a donde todos se estaban aglomerando, con platos en las manos.

Prendiendo las velas, América apago las luces, y Travis se paró detrás del desayunador frente a su pastel, riendo ante las palabras hechas con glaseado sobre esté. Envolvió sus brazos en mi estómago, sobando mi cuello mientras yo encendía cada mecha.

—Lindo pastel —dijo él, susurrando las palabras escritas en el pastel <<Feliz malditos 20 años, Travis>>

—Me alegra que te gustara, la maldición es idea de América.

Travis levanto su mano, dándole los cinco a América.

—Bien hecho.

America solo asintió, de brazos cruzados, sosteniendo la mano de Shepley. Él estaba detrás de ella, balanceándose viéndonos a nosotros. Tenía la sonrisa más dulce en su rostro. No estaba segura que pensaba, pero de seguro involucraba a América.

Cantamos el feliz cumpleaños, luego Shepley subió el volumen. Bailamos, tomamos, y la policía solo apareció una vez. La mitad del equipo de futbol estaba presentes, como sus hermanos de Sig Tau. Jim, Thomas, Taylor y Tyler llamaron a diferentes horas, pero cada vez él salía a fumar y platicar con su familia. Bese a Travis cada vez que se iba, y cada vez que me recordaban mi cumpleaños, de lo dulce que fue en la noche, y lo mucho que trate de no enamorarme —así que nos besamos mucho, en un momento, Travis me llevo hasta el pasillo, colocando sus dedos detrás de mi cuello, situando su boca impaciente sobre la mía. Sabía a cerveza barata y azúcar, lo guie más profundo en mi boca.

Solo cuando pensé que me arrastraría hasta la habitación, el ritmo de su boca bajo. Se alejó, beso mi mejilla y susurro a mi oído.

—Me sorprende que no prepararas shots para mí, aun.

—No sabía que estabas mal de dinero

—Voy a estarlo si no consigo trabajo.

Solté una risa.

—Tienes el trabajo. Solo tienes que ir y aceptarlo.

Travis dio una mirada a la esquina y luego regreso su atención a mí.

—¿Qué? —pregunté.

—Asegurándome que no destrocen el lugar.

—Aw. Escúchate. Has madurado.

Travis frunció el ceño.

—Nunca hice una fiesta aquí… porque no quería tener que patear el culo de alguien por destrozar algo.

Toqué su mejilla.

—Estrictamente amor a la mazmorra, ¿huh?

Travis hizo una mueca de disgusto.

—¿Una qué?

—Nada —respondí riéndome.

—Oh, tienes chistes —dijo, pellizcando el lado de mi dedo.

Salí corriendo por el pasillo hasta la sala de estar, riendo, escondiéndome detrás deAmérica. Travis solo me persiguió por unos segundos antes que una canción lenta comenzara a sonar —mi canción favorita. Nuestra canción. Nos movimos unos segundos antes que Travis me empujara a sus brazos apretándome contra su cuerpo.

—De cierta manera me dijiste que me amabas por primera vez bailando esta canción en una fiesta de cumpleaños —dijo él.

—¿Qué? —dije viéndolo a los ojos. No había humor en ellos —. No, no lo hice.

—Sí. Estabas borracha hasta perder la cabeza, peor lo dijiste. Dijiste que en otra vida, podías amarme.

Sonreí, contemplando su calor, iris color rojizo. Recuerdo la primera vez que los vi en el sótano del edificio universitario. Estaba sudado y repleto de sangre, aun así, sus ojos eran como hogar.

—¿Qué respondiste a eso? ¿No saliste corriendo y gritando?

Negó con la cabeza, su mirada sintiéndose más intensa.

—Dije que yo podía amarte en esta.

—¿Lo hiciste? —pregunté, conmovida. Eso había sido hace casi seis meses, jamás me lo contó —. Lo dijiste primero. Todo este tiempo… pensé que había sido yo.

—No —él rio —nunca fuiste tú. Definitivamente yo lo dije primero. Incluso después de tu cumpleaños.

—No —agite la cabeza —. Fue la noche que se supone saldría con Parker.

Negó con la cabeza.

—No, bebe. No puedo creer que no lo recuerdes.

—Lo hice. Lo dije primero. Solo admítelo. Lo dije para mi cumpleaños.

—Esa fue la intención. Pero amarme en tu siguiente vida no cuenta.

—Bueno —dije, levantando mi mentón, sintiéndome victoriosa —. Bienvenido a nuestra próxima vida.

Paró en medio del apartamento. Sus hombros cayeron, observándome con tanto amor y adoración, mis mejillas se tornaron rojas.

—Eso no es algo —dijo, abrazándome contra él. Recostó su mentón en la curva de mi cuello haciendo que se encorvara —. Obtuve mi deseo de cumpleaños antes de pedirlo.

Presione mi mejilla contra su oreja, escuchando las palabras de nuestra canción, tomando el momento.

—Es tu primer cumpleaños como mi esposo.

—Mejor cumpleaños hasta ahora— respondió—. Y no te preocupes, tienes el resto de nuestras vidas para sorprenderme.

—Tienes la maldita razón —dije acercándolo —. Tenemos millones de sorpresas por delante.

Todas buenas, espero.

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¡Voten! ¡Voten!
Gracias por leer el nuevo capítulo de Maravillosa Eternidad. Imagino que están algo confundidos. Ustedes me
recordaron que había olvidado cronológicamente el cumpleaños de Travis, por lo que hice unos cambios y arregle los
episodios.
Para los que no sabían, tengo una tienda virtual (McGuire Shop) en con muchas cosas increíbles. Desde playeras, libros
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Solo dos capítulos más para que termine la primera temporada. ¡Una locura! ¡Lo sé! Publicare episodios desde el punto
de vista de Travis. Después de un pequeño descanso, seguiremos con la segunda temporada. Aún estamos llegando a
la parte buena, así que asegúrense de seguirme por Wattpad y mis redes sociales.
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