Capitulo 11: Destruido

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:::Travis:::

Las puertas del hospital se abrieron con un delis dejando salir el aire fresco, apreté la mano de Abby, empujándola a través del umbral. Mamás exhaustas sostenían a sus bebes enfermos junto a hombres débiles, y un grupo de patinadores que estaban sentados alrededor de su amigo que sostenía su muñeca pegada a su pecho. Quejándose, lloriqueando, bebes llorando, celulares sonando y anuncios saliendo del sistema de altavoces que me dieron ganas de correr.

Más allá de los muros de la sala de espera, detrás de las puertas dobles con una ventana rectangular cada una, vino un alboroto amortiguado ―un hombre maldiciendo y gritando.

Asentí viendo a Abby.

―Ese es Trent. Tenemos que ir ahí.

Abby no perdió tiempo con la recepcionista.

―Hola… ―dijo bajando la vista para ver el marbete con su nombre ―Gladys. Estamos buscando a Trenton Maddox.

―¿Son familiares? ―preguntó Gladys con su voz nasal, nada impresionada por la voz de urgencia de Abby. Dos cordones idénticos colgaban de las patas de sus lentes. Sus labios delgados estaban fruncidos y arrugados en cada respuesta. Quizá ella había trabajado durante diez años más de los que su empatía podía soportar, y le importaba una mierda que mi hermano estuviera lastimado o que Abby y yo estuviéramos preocupados por él.

―Es mi hermano ―conteste ―. Sufrió un accidente.

―Oh, elconductor ebrio ―dijo Gladys.

Abby rodo sus ojos.

―No. A él le pego un conductor ebrio.

―Lo sé ―dijo Gladys con un suspiro ―. Pero él se niega a ir a la sala de exámenes.

―¿Así que Cami está herida también? ―preguntó Abby ― ¿Qué tan mal?

―No puedo darles toda esa información. Les haré saber que están aquí. Tomen asiento.

Empuñe mis manos, pero antes de que pudiera perder el control, Abby tomó mi brazo guiándome a una fila de sillas que no estaban ocupadas aun con enfermos o heridos. Me senté, no dándome cuenta que mi rodilla estaba furiosamente rebotando hasta que Abby presionó su palma en mi muslo. Apoye mi hombro en el reposabrazos, luego apreté el puente de mi nariz. La espera era agonizante. Trenton ya había estado en un accidente con alguien que le importaba. Aun cuando el sobrevivió, sabía que lo mataba. Sí el sobrevivía a este accidente y Cami no… No tenía idea de cómo regresaría de esa.

―¿Travis? ―papá estaba parado en el umbral, con las puertas dobles completamente abiertas.

Salté de mi asiento, corriendo por la habitación, atrayéndolo para abrazarlo.

―¿Cómo esta él? ¿Y Cami?

―Trenton está bien. Estará cojeando durante un tiempo. Se rompió el brazo en dos. Tiene el tobillo hinchado, pero los Rayos-X salieron bien. Creo que se lo torció cuando iba corriendo.

―Dios mío ―dijo Abby, tapándose la boca con las manos ―¿Corriendo? ¿De quién? ¿Por qué?

―Vamos dentro ―papá me alcanzo. Envolviendo su brazo en el mío, luego lo sentí recostarse en mí. Por fuera, se estaba manteniendo completo, pero sus manos estaban pegajosas, y sus ojos enrojecidos estaban cansados.

―¿Estas bien, papá?

―¿Yo? bien… bien ―nos guio al cuarto donde examinaban a Camille, pero paro antes de entrar.

―¿Qué paso? ―Abby susurro.

Papá recostó la mano en su estómago, su mirada cayendo a la puerta.

―Camille abandono el trabajo enojada. Trenton salto en el asiento del copiloto. Estaba lloviendo, y ellos estaban peleando. Nunca vieron a ese bastardo pasarse la señal de ALTO. Su Jeep dio cuatro vueltas y media. Trenton regreso en sí sacándola del automóvil. Cuando no logro que reaccionara, la levanto y cargo casi una milla a la casa más cercana.

―Cristo ―respire ―¿Con el brazo roto?

―Sí, lo hizo ―respondió con mucho orgullo.

Papá puso un brazo en la puerta.

―A Camille le tienen que hacer una tomografía. Trenton esta con ella. Cuando regresen van a―papá tosió aclarándose la garganta ―, van a establecer sus huesos y luego moldear su brazo. Le advirtieron que está empezando a sanar y si esperan más tiempo, va a ser más difícil regresarlo a su lugar. Pero no va a dejarla sola.

Lo atraje a mi lado.

―¿Y Cami?

Abby hizo una cara. La frente de papá se arrugo.

―Sigue inconsciente. Tiene un tajo decente en su cabeza y está un poco hinchada. El vidrio se destruyó cortándolos a amos bastante fuerte.

Abby lo abrazo, y el la apretó duro.

―Está bien, papá. Apuesto a que los dos van a estar como nuevos en poco.

Papá sonrió secándose los ojos con la parte de atrás de la mano.

―Esa es una buena posibilidad, entonces ¿he? ―empujo la puerta entrando a una habitación vacía. No había camas, ni bombas de infusión continua, solo el desastre que quedo en la sala de emergencias y dos sillas ―. Toma asiento. Deberían de regresar en poco.

―¿Por qué esa mirada? ―Pregunté a Abby, notando la mirada ácida que estaba en su rostro.

―Nada ―dejo caer. Me paré detrás de ella, gentilmente colocando mi pulgar en su cuello, girándolo para sanar la tensión en sus músculos. Ella soltó el aire, relajándose.

―Bebe ―dije ―, cuéntame.

Ella le dio una mirada a papá, quien sabía exactamente lo que estaba a punto de decir.

―Trenton no dejaba que ninguna mujer manejara desde Mackenzie. La primera vez que él… lo que ella hizo fue egoísta. Y Thomas ―se contuvo ―. Olvídenlo.

―Sí ―dije viendo a papá ―¿Tommy viene en camino?

Papá solo asintió.

―¿Qué pasa con los gemelos?

―Están esperando a tener noticias. Vendrán la semana que viene.

―Porque él va a estar bien ―dije pensando en voz alta. Mis cejas se fruncieron al tiempo que continuaba con el cuello de Abby ―. ¿Pero Tommy no espero? Eso no es nada él.

Papá no ofreció nada más.

Un hombre con cabeza rasurada y bata azul claro empujo la puerta para abrirlas por completo, empujando una camilla. Una mujer entro detrás de él con una mano, empujando a Trenton en silla de rueda con la otra. La mirada de Trenton se ilumino medio segundo cuando me vio a mí y a Abby pero se extinguió enseguida.

Me apresure a ayudar a la mujer, su cabello largo rizado y rubio brillaba en la habitación oscura. En su distintivo se leía Christy y debajo Radiografo.

―Gracias por tu ayudar, Christy ―dijo el hombre.

―No hay problema, Julian ¿Necesitas ayuda con la telemetría? ―él negó con la cabeza ―. Avísame si necesitas algo más.

Julian le dio una mirada a Trenton.

―Solo si insiste en llevarla solo otra vez.

Christy soltó a reírse al tiempo que alcanzaba la puerta, sus ojos azules brillaban cuando se dio la vuelta para despedirse ―. Creo que es dulce.

Los músculos de su mandíbula se tensaron debajo de la piel, manteniendo sus ojos al frente y el ceño fruncido. Su mano derecha recostada en su regazo, usaban una manta blanca de hospital para hacer una férula improvisada. Una larga bolsa de hielo se asomaba debajo del grueso algodón.

Tomé las manijas de la silla de ruedas, moviéndolo fuera del camino mientras Julian ponía la camilla de Camille en posición.

Abby se arrodillo frente a Trenton.

―Hola ―dijo mirándolo por encima. Lo que se supone debería de ser blanco en su ojo ahora era rojo, y su cara, cuello y brazos estaban moteados de varios grados de laceración a causa de los vidrios rotos que rebotaban dentro del Jeep. Me senté en la silla, colocando mis codos en los muslos.

Trenton desvió la mirada, pasándola por alto.

Julian presiono el último botón del cable de telemetría en el pecho de Camille, asintiendo a nosotros al tiempo que salía de la habitación.

―Trent― comencé.

―No ahora ―se ahogó.

―Se lo que estás pensando ―dije negando con la cabeza.

―No, no lo sabes ―me detuve a pensar que podría ayudarme a mi si estuviera en la misma posición―si fuera Abby en lugar de Camille acostada en esa cama. Pensé cuando la estaba buscando en el fugo, y el pánico y miedo que vino con el pensamiento de perderla. No había nada. Nada podía hacerme sentir mejor, solo ver a Abby bien.

Escanee la cara de Camille, una extraña combinación serena, sangrienta y pálida.

―Tienes razón. No lo sé. Esta mierda apesta, lo siento.

Los ojos de Trenton regresaron a los míos. Su labio inferior estaba temblando.

―Intente pararla.

Gentilmente tomé la parte trasera de su cuello, juntando su frente con la mía.

―Lo sabemos. Ella lo sabe.

Una enfermera se metió a la habitación. Dos profundos hoyuelos se marcaban en el borde de su sonrisa. Estaba masticando goma de mascar del mismo color que su brillante bata.

―Hola, mi nombre es Katie. Yo ayudare a componer el brazo de Trenton. Escuche que no quiere ir a la sala de colocación, por lo que Rosh estará aquí en algún momento con equipo.

Trenton no mostro emoción alguna.

―¿No deberían uh… los doctores componer su hombro? ―pregunté.

Katie saco los rayos X para que pudiera verlos, colocándolos en la luz. La cara de Abby se frunció por completo al ver la imagen, y yo me encogí por dentro.

Katie se dio vuelta para vernos, su sucio cabello rubio rebotando.

―Soy una asistente… y es todo lo que tienen. Después de la crisis explosiva de Trenton, todos los doctores me ofrecieron a mí como sacrificio.

―Maricas ―menciono Trenton con una rabieta.

Un hombre con una bata color lima entro por la puerta, empujando equipo, una bandeja de suplementos, y un cuenco lleno de agua.

―Hola Rosh ―dijo, con voz sonando astilladora incluso cuando lo susurro.

Rosh levantó un rollo de yeso de fibra de vidrio color verde.

―Traje el mejor color que teníamos.

―Gracias ―dijo Katie bajando su barbilla ―. Ahora solo esperar la camilla extra y al anestesiólogo.

Trenton agito su cabeza.

― No. Tengo que estar aquí para cuando despierte.

Katie se lo pensó un poco, luego nos dio una mirada a todos en la habitación.

―Ella tiene familia aquí. Y, tú vas a estar también, solo que no despierto.

Trenton se sentó recto.

―No puedo hacer eso.

Empatía bajo al rostro de Katie cambiando su expresión.

―Sí tu gritas…

―No haré ni un puto sonido ―Trenton puso su mirada en ella ―. Lo prometo.

Katie lo observo durante un momento y luego asintió.

―Creo en eso. Bueno Rosh, hagamos esto.

Se lavó las manos, las seco, y colocó unos guantes azules al tiempo que Rosh colocaba una silla frente a Trenton, revisando que la silla de ruedas estuviera con seguro.

Trenton se puso rígido cuando Katie removió la manta y la bolsa de hielo. Palpo el hombro de Trenton y luego asintió a Rosh.

Abby contuvo la respiración y papá se apartó unos pasos.

―Aquí, papá. Siéntate.

El solo agitó su cabeza, negando con la mano.

Katie observo a Trenton por debajo de sus cejas.

―¿Listo? Vamos a empezar con tu muñeca ―él simplemente asintió. Katie presionó y manipulo su muñeca y mano.

El rostro de Trenton se volvió roja y su mandíbula se tensó. Tomé su mano izquierda, y él metió sus dedos con fuerza en mi piel.

―No sostengas tu respiración ―Katie dijo con suavidad ―. No quiero que te desmayes encima de mí. Casi terminamos ―Trenton respiro por la nariz ―. Eso es. Concéntrate en tu respiración. Lo estás haciendo bien.

Ella presiono y movió la muñeca en círculos, yo me senté junto a mi hermano, esperando en Dios a que se desmayara, pero Trenton resistiría todo el dolor que viniera, estaba determinado a quedarse despierto y aleta para Camille. Solo cuando pensé que no podría resistir ni un segundo más, su brazo se enderezo, y Katie le asintió a Rosh.

―Perfecto. La peor parte termino ―dijo ella. Colocó el material al tiempo que mantenía el brazo en su lugar, luego Rosh humedeció algo más, y comenzaron a envolver su brazo.

―Hermoso ―Rosh sonrió, cubriendo el yeso con la cinta verde limón.

―En cuanto la monstruosidad verde se seque, seré el primero en firmarlo ―dije ―. Incluso ya se lo que voy a escribir.

―No es una monstruosidad ―respondió Katie ―. Es un yeso hermoso.

 

*****

 

El estómago de Abby gruño, levantó para verme con rostro de disculpa.

―¿Alguien quiere comida rápida de 24 horas? ―todos levantamos la mano, incluso Trenton. Ella se fue a traer la cena, regresando en aproximadamente veinte minutos. Después de una hora y unos cuantos exámenes más, el personal nos informó que moverían a Camille a la planta alta.

―¿Por qué no despierta? ―preguntó Trenton.

El doctor tomó un respiro negando con la cabeza.

―El cerebro es complicado. La hinchazón está bajando, la función de su cerebro está bien, esas son buenas noticias. Supongo que pronto despertara. Le tenemos una habitación en la cuatro-catorce. Es una suite en la esquina. Bastante linda.

Di unos golpecitos en el hombro bueno de Trenton para darle esperanza, luego esperamos a que reunieran todas las cosas del monitor de Camille y el medidor de frecuencia, luego quitaron el seguro de la camilla preparándola para subirla.

Seguimos a la enfermera a la salida, despidiendo a Katie y a Rosh cuando pasamos la estación de personal de emergencias. Cuando alcanzamos el elevador, vimos el problema. La camilla de Camille y la silla de Trenton no cabrían en el mismo asensor.

―Los veremos arriba ―dijo la enfermera, su cabello color rubio cereza cayendo en su hombro.

Trenton uso su mano buena para empujarse. Me apresure para poner el seguro de su silla, los ojos de la enfermera se abrieron.

―¡Por favor, no!

Trenton cojeo dentro del elevador, sosteniéndose de la barandilla de la camilla. Me asintió con la cabeza.

―Te veo arriba.

Las puertas del elevador se cerraron y espere tres segundos para volver a presionar el botón. Abby resoplo.

―¿Sigues enojada? ―pregunté.

―Sí. Lo siento, pero sí. No puedo evitar pensar que ella no merece todo lo que él está haciendo por ella.

El siguiente elevador se abrió, revelando un espacio vacío. Guie a papá dentro, y Abby nos siguió detrás. Ella se sentía avergonzada hablando poco de Camille frente a papá.

―Entiendo lo que dices, hija ―respondió papá ―. Es un día emocional. A veces tenemos que culpar a alguien para que esto tenga sentido.

―yo… ―Abby pensó en argumentar algo, pero lo pensó mejor. Papá siempre tenía la razón.

Cuando el elevador se abrió, salimos para ver a Thomas parado en el cuarto piso frente a la estación de enfermeras.

―Tommy ―dije.

Se dio la vuelta, caminando en mi dirección con brazos abiertos.

―¿Han escuchado algo?

Metí las manos en los bolsillos del pantalón, y trague saliva.

―Se quebró el brazo en dos partes. La cargo cerca de una milla a la casa más cercana.

Thomas negó con la cabeza.

―Eso dijo la enfermera. Demonios. Lleva solo una noche aquí y ya es una leyenda.

Abby se encogió de hombros con una sonrisa inocente.

―Es bueno que vinieras.

Thomas abrazó a papá, luego asintió, su cabeza dando vueltas con varios pensamientos. Nos observó a todos.

―¿Podemos ir a verlos?

―Sí ―respondió papá ―. Los pusieron al final del pasillo… cuatro-catorce.

Thomas tenía prisa por llegar a la habitación, Abby me lanzó una mirada antes que el empujara la puerta. Una vez el vio a Camille, se paralizo, tapando su boca con las manos. Luego sus manos abandonaron su boca y las paso sobre su corto sucio cabello rubio.

―¿Estas bien, hermanito? ―preguntó, nunca apartando la vista de Camille.

―Viviré ―dijo Trenton.

Abby cerró la puerta detrás de las enfermeras al tiempo que abandonaban la habitación, viendo a Thomas acercarse a la cama de Camille. Tocó los dedos de ella con ternura. Trenton la observo también, confusión invadiendo su rostro.

―¿Qué mierdas estás haciendo, Tommy? ―preguntó Trenton.

―Debí venir antes ―dijo contrayendo la cara ―. Lo siento, Trent.

Trenton arrugo la nariz.

―¿De qué estás hablando?

―Yo… no volé hasta aquí. Estaba sentado en el carro esperando el tiempo suficiente para que pensaran eso. Fue una maldita agonía, estoy tan cansado de eso… lo siento ―esta vez, Thomas le dijo a Camille.

―Tommy ―dije acercándome ―¿Estás bien, hermano?

Thomas se dio vuelta para vernos, pensándolo cuando vio a papá.

―Estaba en la ciudad. Vine por lo del fuego, luego me quede…

―¿Por el fuego? ―preguntó Abby, levantó su barbilla. Estudiando a Thomas como lo hacía con las cartas cuando estaban en su mano. Su mirada se suavizo, al tiempo que la verdad se revelaba ante ella ―. Thomas James ―susurro.

Fruncí el ceño, irritado por no entender que pasaba. Pero Trenton entendió. Palideció.

―No.

―Trenton ―empezó Thomas.

―¡No! ―gritó Trenton, subiendo el nivel de tonó del que estábamos hablando durante horas. Su respiración se volvió más elaborada, luego lucho por cada bocanada de aire. Vio a nuestro hermano mayor con dolor y decepción ―. ¡Tommy! ¡Dime que me equivoco!

Abby se acercó para susurrar a mi oído.

―El tipo de California con el que Cami estaba saliendo… T.J.

Las arrugas de mi frente se alisaron por el repentino entendimiento.

―Hay, mierda.

Thomas se quedó parado en medio de la habitación, culpable, avergonzado y más solo de lo que jamás lo había visto. Me acerque a él, luego paré, mi mirada cayendo en Trenton. No sabía qué hacer. Nunca había experimentado algo así.

―Está bien ―finalmente dijo Trenton ―. Está bien Tommy. Lo entiendo.

Thomas estaba conmovido por el perdón de Trenton que le costó articulas sus siguientes palabras.

―Pero tú la amaste primero.

―Y ella fue tu primer amor ―dijo Trenton, se rió de una manera ridícula para descartar la inconformidad de su voz ―. Ella intento advertirme. Solo no la escuche.

― Porque la hice mentir por mí. No hagas escusas para mí, Trent.

Trenton levanto la mano dejándola caer de regreso al reposabrazos.

―¿Qué quieres que te diga, Tommy? ¿Quieres que te odie? ¿Te de un puñetazo? Te voy a amar sin importar que. Ella también te ama.

Thomas negó con la cabeza.

―No como te ama a ti.

Una pequeña, sonrisa de apreciación toco los labios de Trenton, viendo a Camille.

―Lo sé.

―Nosotros, uh… ―Empezó a decir Abby, esperando por mí. Asentí y ella continúo ―. Es tarde―replico enroscando su brazo en el mío.

―Iremos a casa. Regresaremos en la mañana. ¿Necesitan algo antes que nos vayamos?

Trenton negó con la cabeza, igual que papá.

―¿Necesitas quién te lleve a casa, papá? ―Pregunté. Él volvió a negar con la cabeza.

Abrace a Thomas, a papá y con cuidado coloqué mi brazo alrededor de Trenton, me despedí, y luego guie a mi esposa a los elevadores. No hablamos hasta alcanzar el carro. Abrí su puerta, luego troté a la mía, metiéndome detrás del timón. Mis dedos se envolvieron alrededor de la parte alta del timón, y saqué todo el aire de mis pulmones.

―Whoa ―dijo Abby, tocando mi hombro ―¿Estas bien?

―Eso fue intenso ―Retrocedí, moviéndome en dirección del apartamento. El reloj en el tablero marcaban las 3:45 a.m. Nuestras luces eran el único par encendidas en Eakins. Cuando me estacione en el apartamento, el teléfono de Abby Vibro.

Ella lo reviso, y lo volvió a guardar, acomodándose en su asiento.

―¿Era papá? ―pregunté ―¿Todo está bien?

Ella trago, viendo el vidrio delantero en dirección a las escaleras del apartamento.

―Sí Trenton no hubiera estado tan accesible, las cosas hubieran terminado de forma distinta.

―Es verdad ―respondí asintiendo.

Ella entrelazo sus dedos con los míos.

―Bebe, necesito decirte algo.

―Por favor no me digas que estas enamorada de Tommy.

Se rió, pero la preocupación aún estaba pintada en sus ojos.

―Trav… te amo. Te amo demasiado, y hago cosas estúpidas. Ese era… era Parker.

―¿Parker? ―dije sintiendo la llamarada dentro de mí.

―Sí, pero ―ella cerró los ojos ―. Es por ti. Estoy preocupada por ti.

―¿Qué tiene que ver eso con Parker?

―Solo escúchame ―dijo Abby. Apreté los dientes pero deje que continuara ―. ¿Te recuerdas de los tipos del bar? ¿A los que tú y Shep les patearon el culo? Ellos son del periódico escolar. Están haciendo preguntas hacer a de ti, Travis. Las personas que iban al círculo no van a hablar con la policía. Pero tengo miedo que si ellos… ¿Qué pasa si los quiero-ser-reporteros logran que alguien admita?

Espere un minuto completo para lograr calmarme antes de hablar.

―Tú ―comencé, sintiendo mi corazón querer salirse de mi organismo ―. Tú vienes conmigo para hablar de nuestras mierdas, Abby ―mi rostro se contrajo ―. No vas con Parker maldito Hayes. Es la última persona con la que deberías de ir… ―suspire, torciendo mis ojos. Había sido una larga noche, después de tratar con el idiota de mi futuro jefe, el accidente de Trenton, lo último que quería escuchar de mí esposa era que estaba hablando con Parker.

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

―Lo sé. Tenías razón, no sé en qué demonios estaba pensando. Estaba desesperada, y él estaba ahí, y… el accedió en ayudarme si accedía a ir a tomar un café con él.

Cerré los ojos.

―Abby. Dime que no lo hiciste.

Las lágrimas cayeron por su rostro. Todo mi cuerpo se tensó esperando a su respuesta. Ella negó con la cabeza.

―Dije que sí. Le dije que lo haría, pero no fui. No pude.

Mi cuello se dio por vencido, y mi cabeza cayó para atrás.

―¡Gracias a Dios!

―Lo siento ―lloró.

Parpadee un par de veces, dándome cuenta que era la primera vez que ella la había cagado. Era la primera vez que ella estaba en problemas. Me senté, dando lo mejor de mí para parecer severo.

―Espero no pase otra vez, Pidge. Lo digo en serio.

Ella negó con la cabeza.

―No voy a hacerlo.

―No puedo creer que lo hicieras.

Mi voz sonaba con un hilo de decepción. Su labio tembló y estallo en lágrimas.

No pude soportarlo más.

―Bebe, está bien. No estoy tan enojado. Pidgeon.

Su cuerpo completo tembló al tiempo que ella sorbía.

―Lo sé, estas decepcionado. Incluso yo estoy decepcionada de mí.

Tomé su rostro en mis manos. , forzándola a que me viera.

―¿No lo sabes?

Ella sorbió otra vez, agitando su cabeza.

―Nada de lo que hagas me hará pensar menos de ti, menos cuando estas actuando por desesperación porque estas preocupada por mí. ¿Acaso no sabes que yo sé lo que está en juego si los federales se enteran de la verdad? No estamos despejados, aun. ¿Cómo podría culparte por las cosas que haces para mantenerme en casa?

Abby giro, besando la palma de mi mano.

―Fui tan estúpida, Travis.

―Eres muchas cosas, Pidgeon, pero nunca estúpida ―me acerque para besar sus labios, y ella me acerco. Podía sentir la temperatura de sus lágrimas en mis mejillas, la suavidad de su lengua sobando la mía. Por primera vez me di cuenta que Parker era un punto inútil de contención. No era una amenaza más que su ex, Jesse. Ella sentía lo mismo por mí de lo que yo sentía por ella, y ese tipo de amor loco nos lleva a comportamientos irracionales.

Iba a ignorar que Parker había intentad aprovecharse de ella…. Por ahora.

Abby se acercó desde su asiento, luego se arrastró por la consola. Se recostó, atrayéndome con ella dejando caer su peso y el mío nos llevaron a caer atrás. Me levantó la camisa, sacándola por mi cabeza y luego hizo lo mismo con la de ella.

―¿Aquí? ―pregunté. No había tenido sexo en un carro desde la secundaria.

―Aquí ―respondió ―. Ahora.

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