Cap 12: Segunda oportunidad

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:Abby:

Me mordí un padrastro de la uña del dedo gordo, causando que la piel se pusiera roja. Capas de sudor se formaban en mi frente. Mi espalda comenzó a quejarse por estar parada en sandalias en un suelo tan incómodo, así que cambie mi peso de una pierna a la otra. Sí los estudiantes a mi alrededor no estuvieran sufriendo como yo lo hacía, quizá me hubiera visto como loca. Silenciosos nos estábamos dando apoyo, a pesar que todo el semestre competimos unos con otros. Viendo el corcho fuera de la oficina del señor Mott , todos estábamos en el mismo barco. Los primeros dos estudiantes encabezando el listado pasarían automáticamente a ser asistentes de la clase y para una aspirante a profesora de matemáticas, obtener esta posición era muy importante para su hoja de vida, al igual que para los otros cincuenta o más estudiantes parados junto a mí.

Estábamos a minutos de salir para vacaciones de verano. El examen final de estadística del señor Mott fue uno de los últimos en programarse en el campus del Estado de Eastern, evidentemente éramos de los únicos estudiantes restantes en el campus. Pudimos haber esperado a que las notas salieran en línea pero el señor Mott estaba hecho a la Antigua, le gustaba colocar las notas impresas en papel antes de ponerlas en el Sistema. Así que para todos aquellos, que si nos importaba, esperábamos.

Extrañaba los días en que Travis me esperaba, pero estaba en el trabajo. Estaba matando a las mujeres de cincuenta y sesenta años de Eakins. No ganaba lo mismo que en las peleas de El Circulo, pero como entrenador personal en el gimnasio Iron E, estaba pagando la renta y la mayor parte de las facturas. Definitivamente hacía mucho más que yo dando tutorías, las cuales bajarían cuando empezaran las vacaciones de verano. Intentaba no sentirme culpable. A Travis le gustaba pagar las facturas, y tenía el mejor trabajo.

Travis se ejercitaba al tiempo que las mujeres pretendían que no estaban mirando. Básicamente le estaban pagando por hacer algo que iba a hacer todos los días de igual manera. Se estaba poniendo más grueso, y sus ya impresionantes músculos se estaban volviendo más marcados —eso atraía a más clientes a asignarse con él. Estaba haciendo mucho más que los otros entrenadores en el Iron E y me reusaba a pensar en el día en que Travis fuera asignado a mujeres de nuestra edad. Seguramente pasaría, pero confiaba en él.

La puerta del señor Mott se abrió, Trina, su actual asistente se deslizo a través de ella. Sostenía la hoja con la lista de notas en su mano, estaba volteado. Lo sé. Revise.

Trina estiro su cuello para hacer su pequeña y aguda voz llegar más lejos.

—Por favor manden un correo al señor Mott si tienen alguna pregunta acerca de las notas. Él no estare respondiendo preguntas hoy.

Con eso, Trina colocó el papel en el corcho, uso un pin rojo para asegurarla y con eso dio media vuelta para alejarse en sus tacones, esquivando a la multitud que se apretaba con prisa. Yo estaba revotando de atrás para adelante como una pelota de pin pon, recordándome a la primera pelea subterránea a la que atendí. Travis había empujado a personas por mí. Él siempre me protegió, desde el día uno.

— ¡Ey! ¡Aléjate! ¡Mierda, que te alejes! —Travis dijo a mis espaldas. Engancho su brazo alrededor de mi cintura, usando su otra mano y brazo para empujar a los hombres y haciéndoles gestos a las mujeres. Mi estómago se llenó de mariposas alteando por todos lados con solo su mirada, pero recordar la primera noche que nos conocimos era suficiente para querer meterlo en la habitación de conserje más cercana y arrancarle la ropa.

— ¡Viniste! —dije, envolviendo mis brazos en su cintura y colocando mi mejilla en su pecho.

Me sujeto con una mano y con la otra alejo a las personas.

—Martha me dijo que saliera temprano hoy. Le estaba diciendo lo nerviosa que estabas por tus notas. Quizá también mencione lo mierda que me sentía por no poder estar contigo en estos momentos.

Sonidos de celebración y de decepción me trajeron al presente de Nuevo, me di la vuelta, buscando mi número de identificación de estudiante. Empecé desde abajo, mis ojos moviéndose hasta que alcance el principio de la hoja.

— ¡Santa mierda! —dije. Me gire a mi esposo —. Estoy al principio.

— ¿Esta eres tú? —Travis se acercó para tocar con su dedo índice mi nota.

—Esa soy yo —respondí incrédula —. Lo tengo.

Una sonrisa atravesó el rostro de Travis.

— ¿Lo tienes?

Junté mis manos llevándome los dedos a los labios.

— ¡Lo tengo!

Travis me rodeo con sus brazos, levantándome del suelo, dándome vueltas en el mismo lugar.

— ¡Esa es mi chica! ¡Woo! —gritó

El señor Mott acercó la cabeza por detrás de su puerta, buscando el motive de la conmoción. Palpe el hombre de Travis y él me regresó al suelo de baldosa. El señor Mott me dio una sonrisa pequeña por nuestra celebración. Yo asentí con la cabeza y el desapareció por la puerta de Nuevo.

—Eres tremenda —susurro Travis.

Tomé su mano arrastrándolo por el pasillo. Cuando alcanzamos la puerta doble de vidrio del edificio Nagle para matemática y ciencia, Travis continúo celebrando y gritando.

—Mi esposa es una maldita genio —me puso de lado dándome un beso en la mejilla.

—Gracias por venir, Trav. No tenías que hacerlo, pero me alegra que lo hicieras.

—Yo también —respondió —. Deberíamos celebrar ¿Cena?

Lo pensé.

— ¿Mejor cocinamos?

Me dio una sonrisa de lado, esa sonrisa con expresión de sabelotodo. Alcanzo su bolsillo y saco un fajo de billetes de cien dólares.

Mi boca se abrió sorprendida.

— ¿Qué diablos es eso?

—La señora Throckmorton dijo que felicidades por pasar el segundo año de Universidad.

— ¿Ella te acaba de dar… —mire abajo —quinientos dólares?

—Sip —enrollo los billetes de Nuevo y los metió a su bolsillo — ¿Así que a dónde te llevo esta noche?

—Deberíamos de guardar eso para…

—Bebe. Déjame ser el hombre y llevar a cenar a mi esposa para celebrar, ¿por favor?

Presione mis labios juntos tratando de no sonreír.

—Un lugar que pueda usar vestido y no me vea ridícula.

Los otros estudiantes comenzaron a salir de las puertas de vidrio y a bajar las escaleras, separándose cuando nos alcanzaban a Travis y a mí. Él solo lo pensó por unos segundos antes que frunciera el ceño. Solo había un restaurant bueno en el pueblo: Biasetti´s. Inmediatamente me arrepentí de haberlo dicho.

Travis hizo una cara.

— ¿No es ese el lugar de los padres de Parker? —Travis seguía molesto por que casi salgo a tomar un café con Parker para encontrar un modo que los estudiantes del periódico estudiantil dejaran la historia del incendio. Yo debería saber mejor antes de hacer ese estúpido error.

—Tienes razón. No estaba pensando. No tenemos que ir ahí.

Él me observe un momento, podía ver la rueda girar a través de sus ojos. Sus hombros se relajaron y me sonrió.

—Es el mejor lugar del pueblo, además estoy muriendo por verte con vestido. Es tiempo que hagamos nuestras propias memorias ahí ¿No crees?

—Está bien, Trav. Podemos manejar a Chicago y pasar la noche ahí. Ir a un restaurant lujoso donde no podamos pronunciar los nombres de la comida.

—Pidge, eso queda a una hora de camino —puso los ojos en blanco y sonrió — ¿Quieres usar un vestido y comer en un lujoso restaurant pasta? Entonces vas a usar vestido y comer pasta lujosa. La señora Maddox tiene lo que sea que ella quiera —me levantó y lanzo sobre su hombro. Grite, pero él me ignore trotando hacía abajo de las escaleras tomando el camino hacía el estacionamiento — ¿Por qué?

Grité de Nuevo

— ¡Bájame!

—Dilo —dijo de forma juguetona pegándome en una palmada en el trasero.

Chille de Nuevo, muerta de la risa que apenas si podía hablar.

—Porque tengo al mejor esposo del mundo.

— ¡Más alto! —gritó girando.

Grité.

— ¡Tengo al mejor esposo del mundo!

Paro repentinamente bajándome de su hombro. Me reí con dificultad aun por la reciente lucha. Me observo por un momento, luego inhalo y tomó mi mano, guiándome al automóvil.

—Es malditamente correcto.

Mi cinturón de seguridad hizo click, Travis lo aseguró dándole un pequeño Jalón —Un hábito que había tomado desde el accidente de Trenton. Manejamos en dirección de la casa de Trenton y Camille, otra nueva rutina para nuestra vida. Travis manejo nuestro Camry por el lado largo de la ciudad, parqueando en el último puesto del edificio Highland Ridge. Una propiedad que estaba lleno de jóvenes profesionales y recién casados en lugar de universitarios ruidosos.

Seguí a Travis arriba de las escaleras, esperando lo necesario para que tocara y entrara al apartamento. Me pare pensando porque ninguno de los Maddox esperaba a que alguien contestara la puerta. Travis insiste que si supuestamente no debía entrar a las casas de sus hermanos, la puerta estaría con llave.

Trenton estaba acostado en el sofá con su brazo inmovilizado puesto sobre una almohada en su regazo. Tenía el control remoto en la otra mano.

— ¿Que putas estás viendo? —Travis preguntó arrugando la nariz.

—Doctor Phil —respondió Trenton —. Es bien jodido. Esas personas están totalmente locas y el calvo de mierda saca lo peor de ellos, todo con la esperanza que al final tengan terapia gratuita.

Travis y yo intercambiamos miradas, después nos sentamos en el sofá junto a Trenton.

— ¿Cami está en el trabajo?

—Sip —aclaro Trenton —. Me alegra que pasaran. La estoy volviendo loca llamándola cada veinte minutos. No puedo trabajar, así que limpio y lavo la ropa lo mejor que puedo hasta que ella venga. Miro Los Días de Nuestras Vidas y el Doctor Phil. Sami Brady está bien Buena. Yo saldría con ella.

—No, no lo harías —Travis le quito el control remoto de la mano de Trenton. Apago la televisión y se lanzó al sillón reclinable, esté se movió pero no se cayó.

—Hey, —dijo Trenton frunciendo el ceño.

—Deberías de venir conmigo a entrenar al Iron E entre clientes —Travis se cruzó de brazos.

— ¿En serio? ¿Cómo va eso?

—Brandon Kyle es un idiota —se quejó Travis.

Trenton me dio una mirada.

— ¿En serio?

—No lo sabría. Travis cree que no es una buena idea conocer a su jefe.

—Oh. ¿No puede mantener la boca cerrada, verdad?

—Ese imbécil no tiene ganas de vivir, aparentemente —Travis dijo viendo al suelo. Se quitó la idea con rapidez cambiando de tema — ¿Cómo esta Cami?

—Está bien —Trent asintió con la cabeza —. Pidiendo disculpas cada diez minutos. Se siente mal.

—Ella debería —me queje, diciéndolo más fuerte de lo que imagine.

—Nos golpeó un conductor ebrio, Abby —Tenton se puso a la defensiva —. Sí, ella estaba manejando enojada, pero no pudo haberlo evitado. Nosotros teníamos la vía. También entiendo que estás diciendo eso porque me amas.

—No exactamente —lo moleste, recostándome en Travis para tirar una almohada a Trenton.

— ¡Ouch! —Trenton me dio una sonrisa.

Travis le dio una sonrisa burlona.

—Cargaste a Cami con ese brazo por dos millas. ¿Ahora no puedes manejar a Pidge empujándote? Que marica.

Me reí. No había nada que amara más que ver a los hermanos interactuar. Podría hacerlo todos los días. Siempre estaban peleando, abrazándose, luchando, defendiéndose o insultándose unos con otros. Era adorable.

Tenton ignoro la burla de Travis, viéndome a mí.

—De verdad le gustas, Abby y ella quiere también que la aceptes.

—Lo hago —mentí, no me importaba ni me importo nunca Camille, ni cuando solo era la bartender favorita de Travis en el bar The Red. No podía decir que fue lo que me hizo frotar el dedo del lado equivocado, pero incluso si no hubiera sido ella la que iba atrás del volante cuando mi cuñado se accidento, hubiera estado saliendo con Trenton y con Thomas al mismo tiempo y eso era el clavo en el ataúd para mí.

—Ella ha pasado por mucho. Intenta entenderla y darle un respiro —argumento Trenton.

Travis alcanzó mi regazo y palmeó mi muslo exterior. Me dio un golpe en la piel, y luego sobó el lugar en el que había pegado por si acaso lo había hecho muy duro. Era un hombre grande y se estaba haciendo más grande cada vez que pasaba tiempo en el trabajo. Actuaba como si cada vez que me tocaba iba a lastimarme.

Me reí.

— ¿Que? —preguntó Travis.

—No voy a romperme, a pesar de lo grande que estén tus músculos.

—Yo iba a decir, ¡Maldición, hijo! —Trenton tomó con la mano completa el bíceps de Travisapretándolo — ¡Estas engordando!

—Gordo —repitió Travis —. Esto es todos músculos, come palomas. ¿Celoso? —preguntó, flexionando el brazo. La parte superior del brazo creció demasiado y apretada, Trenton no pudo mantener su agarre. No fue hasta en ese momento que me di cuenta lo grande que estaba con solo unas semanas.

—Marica —Trenton se quejó acostándose de vuelta.

—Y con esa nota —me puse de pie ajustando mi short —. Nos tenemos que ir ¿Necesitas algo Trent? ¿Cami va a traer la cena o…?

—Tengo que cenar —dijo despidiéndonos —en efecto, ella me dejo comida congelada.

Se veía orgulloso, y bastante desesperado porque yo la aprobara. Me permití darle una sonrisa pequeña.

—Eso fue dulce de su parte. Me alegra que te esté cuidando —me recosté sobre él dándole un beso en la frente, luego seguí a Travis a la salida.

Una vez dentro del auto, Travis apretó la llave en el encendido, la torció hasta que el carro arrancó. Travis se recostó y suspiro, rebotando sus dedos en el timón.

—Extrañas manejar tu motocicleta ¿Verdad? Podemos tomarla. No me importa. También la extraño.

Hizo una cara.

—Me gustaría que olvidaras todo lo del accidente y lo de Tommy y dejes que Cami empiece de nuevo.

Eso me tomó por sorpresa. No estaba acostumbrada a estare en el final equivocado. Tampoco estaba acostumbrada a que Travis no confiara en mis instintos, pero tenía razón. Camille era familia. Eso lo volvía aún más grave.

—A ti siempre te agrado —dije, observando como una pareja joven esperaba a que su Yorkie cagara junto a las escaleras del apartamento de Trenton —. Es solo que… no puedo.

—Ella va a ser tu cuñada algún día. Tienes que quitarte lo que sea que este ocasionando esto. Trenton está enamorado de ella. Tienes que hablarle.

—No quiero. Tampoco creo que se quede por mucho tiempo.

— ¿En serio? —Preguntó — ¿Qué te hace pensar eso?

—Creo que se va a mudar a California, o va a encontrar a otro. Ella es de ese tipo.

Travis negó con la cabeza.

—No digas eso bebe. Eso rompería el corazón de Trenton. Además, no creo que Tommy la tome de vuelta. Ama demasiado a Trent.

—No tanto como para quedarse lejos la primera vez. No hay error. Estoy molesta también con él.

—No es de tu incumbencia, Pidge.

Me gire para verlo.

— ¿En serio? Estas tan metido en el culo de Trenton que no puedes ver su ombligo. Tú siempre estas metido en la mierda de los demás ¿Pero yo debo de ocuparme de mis cosas? —me toqué el pecho.

Travis se rio y acerco a mí. Me moví para atrás, haciendo que se riera con más fuerza.

— ¿Que es tan gracioso? —solté.

—Solo eres demasiado ardiente cuando te enojas. Es ridículo cuanto necesito tocarte cuando estas toda roja de la cara y agitada.

—No estoy roja —dije molesta.

—Dios mío, ven acá —dijo alcanzándome. Intento besarme y yo me aleje, lo más fuerte que pude, él era simplemente más fuerte, y eso era totalmente erótico.

— ¡No! —proteste, pero no peleé demasiado fuerte para mantenerlo lejos y no plantara sus suaves y cálidos labios. Eran en momentos como este que me daba cuenta que él me pertenecía. No era un sueño, o fantasía, o una película para chicas. Travis Maddox era real, y yo estaba casada con él. Toqué su mejilla abriendo mi boca, dejando que su lengua se adentrara a mi boca.

Un golpe en la ventana hizo que Travis mirara arriba.

Suspire, pasándome los dedos en el cabello al tiempo que Travis bajaba la ventana.

—Oh, Hola Cami.

— ¿Vienen a visitar? —preguntó en su falsa voz barata.

Ella estaba intentando ser dulce. Esforzándose demasiado. Ella sabía que no me agradaba —no es como si hubiera intentado ocultarlo o mantenerlo en secreto.

—Nosotros… acabamos de salir. Íbamos de camino a casa.

—Oh —dijo Camille decepcionada.

—Podemos quedarnos un momento si quieres —Le di un pellizcó en el costado y él gruño, tomando mi mano —pero solo unos minutos. Es noche de cita.

—Eso suena divertido. Yo estare agradecida cuando Trenton se sienta mejor. Hace mucho tiempo que no tenemos una cita

—Bueno, —comenzó a decir Travis. Le rogué con los ojos que no lo digiera —pueden venir si quieren.

Camille me dio una mirada y luego tragó saliva.

—Gracias, Trav, pero estamos intentando ahorrar dinero. Quizá en otro momento. Sería divertido.

Los dos nos despedimos de Camille. Ella cruzó sus brazos sobre su estómago al tiempo que caminaba en dirección del apartamento solo soltándolos cuando abrió la puerta. Antes que caminara adentro, sus ojos se iluminaron y sonrió.

—Está bien, está bien, tienes razón —dije —. Le guardo resentimiento y tengo que dejarlo ir.

Travis levantó mi mano a sus labios y presiono contra mi piel. El aire acondicionado estaba prendido a toda potencia pero sus manos aún estaban un poco húmedas por el tiempo que estuvimos sin el aire. El apreció mis palabras, pero era un hombre de acción. Tenía que demostrarle.

Tomé mi bolso y saqué mi teléfono celular, busque el número de Camille en mis contactos. Presione su nombre y espere con el teléfono pegado a mi oído.

— ¿Alo? —dijo sonando sorprendida.

—Hola, Cami. Es Abby.

—Lo sé —dijo sonando divertida. Intenté no asumir que se estaba burlando de mí, pero ese fue el primer lugar que acudieron mis pensamientos.

—Yo, um… estaba pensando que quizá deberíamos de ir un día a tomar unos tragos o café en la mañana o en la noche. Acabó de salir de clases. Si tienes una mañana o tarde libre hazme saber.

—Oh —se detuvo —. De verdad me gustaría mucho eso Abby. Mañana en la mañana tengo libre para el chequeo de rutina. Es a primera hora en la mañana por lo que deberíamos terminar a eso de las nueve y media. Podría pasar dejando a Trenton y quedar contigo a las diez ¿Vamos por café?

— ¿Vamos al Daily Grind? —pregunté.

—Bien. Digo, sí. Me parece genial. No puedo esperar —respondió chocando con sus propias palabras —. Nos vemos mañana.

Antes de que pudiera colgar el teléfono la escuche hablar con Trenton.

— ¡Quiere ir por café!

—Eso es genial, amor —dijo Trenton.

Presione finalizar antes de que callera en la cuenta que aun podía escucharla. Coloqué el teléfono en la porta vasos.

—Está emocionada.

Travis se rio.

—Pude escuchar. Creo que le hiciste el año complete.

Me recosté en el sillón, viendo al techo del auto.

—Quiero llevarme bien, de verdad que quiero. Pero… no puedo quitarme esa sensación, la que me dice que mantenga la guardia alta con ella.

—Sea lo que sea, tengo confianza que lo averiguaras mañana.

—Pero esta noche —dije, viéndolo con una sonrisa en el rostro —. Me debes una cena en Biasetti´s.

***

Gracias por leer el primer capítulo de la temporada dos de Maravillosa Eternidad. Estoy super emocionada por esta temporada. Por favor, chequeen mi página de los próximos trabajos que estoy haciendo para este año.

Unas cosas más que saber:

Tengo una hoja informativa con noticias exclusivas, giveaways y fotografías. Recuerda de suscribirte en la página de inicio.

Maravilloso Funeral (A Beautiful Funeral): El quinto libro de los Hermanos Maddox, está publicado. Ahora es uno de los mejores vendidos en el New York Times, Wall Street Journal bestseller y en USA Today, no querrás perdértelo. Descubre que pasa once años en el futuro, retomado desde el epilogo de Maravilloso Desastre. Esta historia está narrada por todos los hermanos Maddox, sus esposas y otros personajes que jamás escuchaste.

¡La tienda McGuire esta teniendo ofertas de navidad! Inventario limitado. No dejes de tener tus sudaderos, libros firmados y más…!

Nos leemos el jueves para un nuevo episodio de Maravillosa Eternidad.

Con amor,

Jamie

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