Cap 14. Karma

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::Travis::

Las suelas de mis botas estaban plantadas en el asfalto caliente en la intersección principal de una pequeña ciudad universitaria de Eakins. El zumbido de mi Harley encendida me ayudo a relajarme. Era fácil olvidar o enfocarme mientras manejaba mi motocicleta, a pesar que mis músculos quemaban y estaban exhaustos por un día completo de clientes en el Iron E.

Abby estaba malditamente eufórica desde nuestra cita. Se probó la suerte interminable de Abby cuando nos dimos cuenta que elegimos un día que los dueños no estaban. Quizá los padres de Parker fueran dueños de Biasetti y Parker trajera a Abby a este lugar en su primera cita, pero en el segundo que nos sentamos, Abby era solo risas, ingeniosa, sarcástica y de belleza natural que lleve a comer pizza a nuestra primera no cita. Era como si fuéramos adolecentes universitarios comunes y corrientes sin facturas que pagar, agentes federales revisando el apartamento. Aun con eso, sabíamos que teníamos suerte. Adam estaba sentado en el banquillo de la cárcel esperando a citación preliminares. Estaba llevando a mi esposa a una cita pretendiendo que el problema más grande que teníamos era lograr que Abby y Camille se llevaran bien.

La luz dio verde, subí mi pie al mismo tiempo que giraba el acelerador, haciendo cambio de velocidad cada vez que era requerido manteniendo el límite de velocidad que era para todos. Un día más de trabajo y un semestre más dejados atrás. Tenía un verano completo para pasarlo con mi esposa; no ensayos que hacer, no más malabarismos entre mi nuevo trabajo y mi hogar. Trabajo… casa… Pidgeon. Sonaba como el cielo para mí, si no es que terminaba con esposas y siendo escoltado fuera por agentes federales. Ese escenario estaba siempre en mi mente.

Intente recordar mi verano antes de mi primer año de universidad: mucho alcohol y mucho sexo. Nada de preocuparme por una vida sentenciado, encarcelado lejos de Abby, o ninguna preocupación en absoluto ―pero viendo detenidamente atrás, era una gran pérdida de tiempo. Abby hacía que cada momento significara algo. Dándome cuenta que solo la conocía de ocho meses atrás en los que me hizo tener momentos de locura en los que pensé que nada de esto era real. Pasamos por mucha mierda en tan poco tiempo, y de algún modo terminamos juntos y felices. De algún modo estoy esperando que la realidad me de un buen golpe en las bolas.

La grava de la entrada de la casa de Papá crujió debajo de las llantas de mi Harley, bajando el pedal al tiempo que apagaba el encendido. Papá salió al porche, saludándome como siempre me saludaba cuando venía a verlo, pero esta vez Trenton salió detrás de él con su brazo inmovilizado y su brazo libre.

―Hola, hijo ―dijo Papá con una cálida sonrisa. Sus mejillas se levantaban cada vez que sonreía, entrecerrando sus ojos ―. Es bueno verte. Pasa a delante, pasa…

Di una palmada en el hombro de Papá pasando a su lado, asentí en dirección de Trenton.

―Hola Marica.

Trenton solo asintió.

Me abrí paso por el corto pasillo para entrar a la sala de estar, tirándome al sillón. Este revotó contra la pared, pero Papá no lo mencionó. Él se sentó en su sillón reclinable, acostándose, dejando que se moviera mientras esperaba escuchar la razón de mi visita.

Trenton se sentó a mi lado con mucho cuidado. Pareciendo más frágil de lo que jamás lo vi

Fruncí el ceño.

―¿Estas bien?

―Sí ―se quejó ―, viviré.

―Hablo en serio. Te ves como la mierda. Incluso te estas moviendo más lento que antes.

―Gracias idiota ―gruño.

Mire a Papá.

―¿Soy solo yo?

―No, ya se lo había dicho ―respondió Papá ―. Estaba esperando a que digieras algo.

Trenton se recostó en el sillón y luego gimió, dejando caer su cabeza en la almohada del sillón.

―Está bien. Ando arrastrando el culo. Solo no me he sentido bien estos días. Pero, a pesar de estar lisiado, no me voy a enfermar.

―No seas un grandísimo idiota, Trent. Ignorarlo lo va a empeorar. Sobre todo cuando tu cuerpo está trabajando duro para recuperarse ―dije.

Los dos se me quedaron viendo.

―¿Qué diablos Trav? ―dijo Trenton ―. Contraes matrimonio y de pronto eres papá. .

La barriga de papá revotó al tiempo que se reía, vi para abajo, soltando una risa de regreso.

―¿Entonces? ¿Qué tal el trabajo nuevo? ―preguntó papá.

Me recosté tratando de ponerme cómodo en el sillón viejo de papá. Estaba lleno de grumos y había perdido la mitad del relleno, pero mamá había elegido este sillón desde antes que naciera. Papá la tuvo que dejar ir, por lo que escogió quedarse con las cosas que aún tenía opción de sostener.

―Esta buen. Mi jefe es una mierda, pero he aprendido a esquivarlo la mayor parte del tiempo ―le di una mirada a Trenton. El sudor se estaba comenzando a formar en su frente ―Trent ¿Te tomaste tus pastillas hoy?

Se encogió con su hombro bueno.

―Tomé una esta mañana.

―¿Entonces qué te pasa?

―No lo sé, hermano. Solo no me siento bien. Deja de estar jodiendome las bolas.

―¿Cómo llegaste aquí? ―pregunté. El carro de Camille estaba destruido, ella estaba manejando el intrepid de Trent desde que se le dio luz verde para volver a manejar.

―Papá me fue a traer en el camión.

Le di una mirada a papá, quien estaba viendo a Tenton preocupado.

―No sonaba bien por teléfono ―respondió papá.

―Ya está ―dije poniéndome de pie. Abrí mi mano ―. Dame tus llaves, papá. Llevaremos a Trenton a emergencia.

―¿Qué? Ni mierda ―dijo Trenton.

―Levántate ―exigí.

―Trav ―respondió Trenton. Viéndome con ojos exhaustos ―. No puedo pagarlo.

Lo observe por un momento y luego suspire.

―Yo voy a pagarlo. Así que vamos.

―No, no puedo pedirte que hagas eso ―Trenton se veía peor en cada segundo que pasaba.

―Levántate, Trenton, o tendré que levantar tu culo encima de mi hombro.

Tranton se quedó viendo la alfombra, maldiciéndome en voz baja, luego se puso de pie. Se tambaleo, y yo tomé su brazo bueno colocándolo detrás de mi cuello, cargando su peso al tiempo que caminábamos al pick up de papá. Ayude a mi hermano mayor a entrar, luego a papá que me lanzó las llaves. Di la vuelta al auto para ver que mi motocicleta estuviera lo suficientemente lejos.

Saqué mi teléfono celular para mandarle un mensaje de texto a mi esposa, pero sabía que cualquier tipo de explicación iba a ser alarmante, así que decidí esperar a tener noticias para decirle. Me deslice atrás del timón del auto, y metí las llaves en el encendido. El camión de papá gimió, luego se quedó en silencio antes de empezar a dar vueltas de nuevo.

―No bombees la gasolina ―dijo papá ―. Vas a ahogar el motor.

Lo volví a encender, escuchando el starter girar sin encajar el motor. Vi a Tranton. Él era el que siempre trabajaba en el carro de papá, pero estaba lastimado y no se sentía bien, así que no preguntaría que estaba mal. El Chevy viejo de papá estaba en constante reparación.

Papá apunto a la manivela, rodando su dedo en círculos.

―Está bien, enciéndelo una vez más, déjalo que se conecte y luego vuelve a encenderlo presionando la gasolina hasta el tope.

Hice lo que papá dijo, presione la gasolina hasta el tope y tranqueo un par de veces antes de encender. Golpee el timón un par de veces al tiempo que cambiaba de velocidad, saliendo del garaje de papá. Trenton gruño cuando giramos en la curva, y otra vez cuando acelere. Entre más lejos íbamos, peor se veía.

―Trav ―dijo Trenton, cerrando sus ojos ―. No me siento tan caliente. Detente.

Le di una mirada. Su rostro estaba pálido, el sudor ahora le resbalaba desde la frente.

―A la mierda. Te llevare a emergencias.

Trenton dijo un par de palabras que no tenían sentido antes de quedar inconsciente. Papá sujeto su cabeza contra su pecho, viéndolo con atención.

―Travis ―dijo papá. Su voz estaba camada, pero podía escuchar el miedo en ella.

―Dos minutos.

Papá asintió sabiendo que estaba manejando lo más rápido que podía.

Todos rebotamos dentro cuando gire el timón, y acelere el motor en la entrada del hospital. El motor gimoteo en la entrada del área de ambulancias, y yo puse en parqueo el engranaje, corriendo hasta el lado del pasajero. Papá estaba poniendo sus pies en el cemento. Me incline adentró del auto, sacando a Trenton, lo subí a mi hombro como si no pasara nada.

En cuanto las puertas de vidrio se abrieron, la recepcionista nos dio una mirada y llamo a la enfermera. Tres mujeres con batas de colores brillantes aparecieron de repente corriendo por las puertas dobles automáticas con una camilla. Baje a Trenton acostándolo boca arriba, y las tres mujeres ya estaba tomándole sus signos vitales mientras lo empujaban de nuevo a las puertas dobles.

Papá vio a Trenton y después a mí.

―Ve, papá. Yo me encargo de todo.

Papá asintió y luego siguió a su hijo inconsciente. Las puertas dobles se cerraron, aclaré mi garganta viendo a la recepcionista. Ella parecía imperturbable, usando su ratón presionando el click un par de veces poniendo sus manos listas para teclear.

―¿Nombre? ―preguntó

―¿Su nombre? Trenton Allen Maddox.

Ella escribió el nombre en la computadora y luego asintió con la cabeza.

―Ya está en el sistema… ingresado hace muy poco al parecer.

Asentí confirmado lo que decía.

―Oh. Es él, el que… ―su voz se fue perdiendo, luego paro antes de dar más información.

―Sí, es él ―dije.

Ella tomó la información necesaria, luego se ofreció para llevarme con papá y Trenton. Llamo antes para saber el número de habitación y luego me escolto a una puerta sencilla. Caminamos a la sala de triage, luego la seguí a por un pasillo blanco lavado. Ella me indicó que entrara a la sala de examinación diez.

―Gracias ―dije, al tiempo que entraba. Corrí las cortinas viendo a papá parado en una esquina viendo a la enfermera terminar con la máquina de signos vitales. Trenton estaba despierto, pero exhausto.

―Hola ― el gruño.

Me limpié el sudor de la frente, suspirando.

―Me asustaste como la mierda.

―Hola ―una mujer con bata blanca dijo, sosteniendo su mano derecha enfrente. La salude ―Soy la doctora Walsh. Él está estable pero en alerta. Su signo cardiaco no está donde me gustaría que estuviera, pero creo que con fluidos todo estará bien.

―¿Qué está mal en él? ―pregunté.

Ella sonrió. Un mechón de pelo rojo brillante se soltó de su sola cayendo de lado, ella empujo sus gafas negras ajustándolas en el puente su nariz.

―Vamos a hacer unos exámenes. Tu papá dijo que él estuvo en un gran accidente recientemente ¿Correcto?

―Sí, casi dos meses atrás ―respondí.

Ella seguía sonriendo, viéndome como si esperara algo más.

―¿Qué? ―pregunté.

Ella bajo la mirada, viendo una tableta electrónica que tenía en las manos. Ella tocó un par de veces la pantalla y luego volvió la mirada a la pared donde se iluminaban las primeras y últimas radiografías de Trenton. Arrugo la nariz.

―Esa es una quebradura bastante fea. Es impresionante que no necesitaras Cirugía.

―No dejaba la habitación de su novia lo suficiente para tener una cirugía.

―Cierto, ella también estuvo en el accidente. Él la cargo con ese brazo ¿No es así? ―preguntó la doctora, seguía sonriendo y ahora entendía porque. El personal del hospital seguía romantizados por la historia. Éramos una novela para ellos.

―Sí  ¿Él va a estar bien? ―pregunté ya molesto.

La doctora Walsh tomó mi mano y yo le fruncí el ceño. Ella me alejó a la puerta, vio sobre su hombro a papá y a mi hermano, se acercó más, manteniendo su voz bastante baja susurrando.

―Mi hermana pequeña va a Eastern. Probablemente no la recuerdes.

Mi estómago se retorció ¿Acaso me había cogido a su hermanita y ella iba a sacarlo ahora? ¿Aquí?

Ella sonrió.

―A ella le gustaba este chico. No tiene esperanza ―dijo, negando con la cabeza ―. Una vez le gusta un chico, lo sigue a donde sea. Lo siguió a Keaton Hall la noche de tu última pelea.

Trague saliva.

Su sonrisa cambio, y sus ojos perdieron el enfoque.

―Una vez comenzó el fuego, él la abandono. Él lo pedio la cordura. Ella no estaba familiarizada con el lugar, había mucho humo. Ella tenía todo confundido. Ella corrió directo a ti ―la mirada de la doctora Walsh chocó con la mía.

Fruncí el ceño.

―¿Recuerdas? ―preguntó ―. Ella estaba muy asustada. Ella pensó que iba a morir. Tú la empujaste al chico que hacía las peleas… ¿Adam? Tú la empujaste en dirección a él porque sabías que él sabía la dirección para salir, y le dijiste que la ayudara. ¿Y Sabes qué? Él lo hizo. Él la ayudo a ella y a dieciséis más para ponerlos a salvo cuando lo único que quería era salir corriendo. Fueron solo unos segundos, pero tú, Travis Mad Dog Maddox, salvaste a mi hermanita pequeña.

Le di una mirada a papá.

―Yo…

―Los policías y los federales ya hablaron con mi hermana ―la sonrisa volvió a su rostro ―. Ella nunca te vio. Adam dijo que nunca te presentaste, los otros dieciséis chicos a los que Adam salvo dijeron lo mismo, y la cuenta de tu hermano en el hospital corre por la casa.

Ella tomó la manecilla de la puerta y la abrió.

―¿Qué? ―pregunté sorprendido.

―No puedo contarle a nadie lo que hiciste, así que voy a agradecerte por mis propios métodos ―cerro la puerta, me di la vuelta para ver a papá, tratando que las lágrimas no salieran de mis ojos.

―¿Voy a morir? ―preguntó Trenton.

Me reí bajando la vista, sacando mi teléfono para mandarle un mensaje a Abby.

―No, idiota. Vas a estar bien.

―¿Ella dijo que tenía? ―preguntó papá.

Escribí un mensaje corto para mi esposa, luego otro para Camille. Me encogí cuando lo mande, sabiendo que las dos estarían reventando mi celular en pocos segundos.

―Te van a hacer un par de exámenes. Lo sabremos pronto.

Trenton se relajó contra la almohada, haciendo un sonido quebrado.

―Voy a morir.

Una mujer empujó la puerta, cargando una bandeja con gasas y otros suplementos.

―Hola, mi nombre es Lana. Voy a estar dando vueltas por aquí por unos segundos ―ella revisó la pulsera plástica de Trenton y luego su hoja de información.

―¿Puede decir su nombre y fecha de cumpleaños?

En cuanto Trenton comenzó a dar la información a Lana, mi teléfono vibro. Llevé la bocina a mi oído.

―Hola bebe.

―¿Trav? ¿Esta él bien? ―preguntó Abby.

―Le están haciendo un par de exámenes pero vivirá.

Ella suspiro aliviada, y yo sonreí amando a mi esposa por amar a mi familia tanto como yo los amaba a ellos.

El teléfono me hizo un beep.

―Oh, Pidge. Camille está llamando.

―Está bien. Igual estoy a medio camino del hospital.

Cambie la llamada.

―Él está bien. Le están haciendo unos exámenes. Le están sacando sangre ahora.

―¿Él está bien? ―dijo con pánico en su voz. Suspiro ―¡Dios! Él no ha estado durmiendo bien. Sabía que esta mañana no debí dejarlo solo. Lo sabía.

―¿Es Cami? ―preguntó Trenton.

Asentí con la cabeza.

Él estiro la mano para que le diera el teléfono.

―Hola, bebe. Estoy bien. Shhh… shhh. Estoy bien. Lo sé. Sí debí decirle al doctor en la cita ―él paro y luego frunció el ceño ―. Cami no es tu culpa. Para. Bebe. Para. No. NO, no vas a manejar aquí. Espera a Abby ―me dio una mirada ―¿Puede Abby pasar por ella? Esta trastornada.

Asentí de nuevo.

Trenton siguió con su conversación.

―Abby va en camino. Todo va a estar bien. Lo prometo.

Trenton me tendió de regreso mi teléfono, escribí un mensaje rápido. Ella respondió con un simple “si”.

―Abby va a ir por ella. Estarán aquí pronto.

Trenton puso los ojos en blanco.

―¡Mierda! De seguro esta como loca.

―Ponte cómodo ―dijo Lana, poniendo etiquetas a todos los frascos ―. Dicen que te tienes que quedar.

Los ojos de Trenton se abrieron de par en par.

―¿Qué? No, no puedo.

―Hey ―dije colocándome a su lado ―. Ya dije que todo está cubierto.

―Trav ―dijo los músculos de su quijada se tensaron ―. Va a costar miles.

Lana se excusó, y espere a que estuviera realmente fuera de la habitación.

―Hable con la doctora. Toda tu consulta está cubierta ―me acerqué a su oído ―. Su hermanita estaba en el incendio. Logro salir.

Me separe de él, las cejas de Trenton se fruncieron.

―No entiendo ―dijo Trent.

―Te lo explico después. Por ahora, descansa.

Le di una mirada a papá, viendo la sospecha en sus ojos.

Trenton asintió y se relajó acostándose de nuevo. Su respiración ralentizándose de nuevo, permitiéndolo que sintiera la miseria que se estaba apoderando de su cuerpo. Trent cerró los ojos haciendo una mueca, su cuerpo haciéndose una bolita por el dolor.

Papá se acercó a la cama de Trenton pasando sus dedos en el cabello marrón de mi hermano.

―Solo descansa, hijo.

Trenton se acomodó a la caricia de papá. Manteniendo los ojos cerrados.

Sea lo que sea que Trenton tuviera, estaba seguro que pasaría más de un noche aquí.

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Muchas gracias por su paciencia, ya que traté de trabajar en las vacaciones de este año. Sé que dije que los episodios se publicarían como de costumbre, y me perdí la semana pasada. Los traductores son voluntarios, y como yo, lo están haciendo gratis. Decidimos hace dos semanas que sería mejor publicar todas las lenguas a la vez para que todos pudieran leer al mismo tiempo, así que nos saltamos una semana para quedar atrapados. Gracias de nuevo por su comprensión, y espero que hayan disfrutado de esta temporada hasta ahora! 

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