Cap. 15 Mejor

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::Travis::

Parpadeo hasta que logro enfocar la oscuridad en la habitación de Trenton en el hospital. Papá estaba acostado en una camilla en una esquina. Yo me había acomodado en una silla junto a la cama de Trenton. La bomba intravenosa parecía aspirar otra respiración, y los alta voces fuera la habitación llamaban a una enfermera que llegara a la recepción. Como había estado ahí, había visto como entraban a sacarle sangre a Trenton, a tomarle el pulso, a ver sus signos vitales en cada hora. Me preguntó cómo es posible que alguien logra descansar algo mientras se recupera en el hospital. Yo no era paciente pero ya estaba comenzando a sentirme exhausto y enfermo.

Mi celular vibro, me di cuenta que tenía varios mensajes sin leer.

—¡Mierda! —dije sentándome para revisar mi celular. Tenía solo un mensaje de Abby diciendo feliz noche. Sonreí, presionando responder. Genial, la extrañaba. Era la primera noche que estábamos separados desde la boda en Las Vegas, y eso apestaba. El siguiente era de Thomas y los gemelos. Leí los mensajes y presione responder a todos.

No tengo noticias.

Está estable.

Te llamo sí algo cambia.

La doctora Walsh se metió en silencio a la habitación. Llevando dos tazas de duroport con tapa. Se veía como si se acabara de levantar de una siesta.

—Hola.

—Hola —dije de regreso, frotándome los ojos — ¿Ese es para mí?

Ella me tendió uno de los vasos, luego dio un sorbo del suyo. Observó a Trenton dormir.

—Su color ha vuelto. Y sus signos están bien.

—¿Cómo puedes saberlo? —pregunté.

Ella asintió en dirección a la puerta.

—Por las rondas de las enfermeras.

—¿Te quedaste aquí para observarlo a él?

—A todos mis pacientes, pero sí, en especial a Trenton.

Su respuesta me preocupo.

—¿Alguno de los resultados vino de regreso?

La doctora Walsh escaneo a Trenton de la cabeza a los pies.

—Sí. Sus células blancas están significantemente altas a quince mil. Queremos que su banda celular este entre uno o dos, la cuenta celular de Trenton estaba a doce.

Fruncí el ceño. Nunca había escuchado eso antes.

—¿Qué son bandas celulares? ¿Qué quiere decir eso?

—La banda celular son neutrófilos inmaduros que abandonan la médula ósea. Un recuento elevado significa que tiene una infección de médula ósea, probablemente contraída algún tiempo después de su lesión. Vamos a tratar con antibióticos por vía intravenosa y él debe ser bueno para poder irse en un día o dos.

—Ah. Gracias —parpadeé.

Ella sonrió, un mechón de cabello resbalo a su rostro.

—Estaba bastante deshidratado.  Eso puedo haber contribuido para la inestabilidad de su cuerpo para combatir la infección. ¿Tiene ayuda en casa?

—Sí. Sí, su novia es bastante devota. Él es el obstinado.

—¿Dónde está ella?

—Yo… —tenía muy poco para pensar bien mi respuesta —. La mande a casa, tenía que trabajar mañana. Es el único ingreso que tienen ahora y…

—Dile que es tiempo de ser más obstinada que Trenton.

—Lo hare.

La doctora Walsh salió igual de silenciosa que cuando entro. Las persianas estaban cerradas, pero el cielo aún era visible en las intersecciones. Era un tipo de oscuridad diferente. La no tan oscura noche antes que el sol comience a salir estaba creando sombras débiles en las paredes blancas.

La boca de papá estaba ligeramente abierta como si la hubiera desordenado en la noche. Su luz, el ligero ronquido que hacía me llevaron directo a mi niñez, algo que encontraba relajante. Recordaba poco cuando e se acostaba junto a la cama de hospital de mamá que estaba en casa. Un recuerdo doloroso el cual tenía que guardar dentro de mí. Observe a Trenton en su cama recordándome que él iba a estar bien. Un año atrás la alternativa de que algo pasara era imposible de que pasara en mi cabeza. Pero después de tantas llamadas a la muerte, ese lejos se volvió cerca. Trenton había descansado poco, como si hubiera tenido pesadillas, pero los antibióticos funcionaron de maravilla y lo llevaron a un sueño profundo. Su cabeza cayó de lado y su cuerpo se acomodó en la camilla barata de hospital. Esperaba que esta fuera la última vez que tuviera que ver a uno de mis hermanos en cama de hospital. Al menos esta vez, papá y Trenton se despertarían para recibir buenas noticias. Thomas y los gemelos estaban en hora del Pacifico y de las Montañas —una y dos horas atrás— así que les daría unas cuantas horas más de sueño antes de llamar.

Una vibración de la pequeña mesa que estaba al lado de la cama de Trenton me hizo dejar el café a un lado y tomar mi teléfono. Brandom, el nombre de mi jefe brillo en la pantalla.

Necesito que cubras cuatro horas hoy. Tengo un par de clientes que necesito cubras.

Marque responder. Mi hermano está en el hospital. Pregúntale a Ray.

Ray está enfermo.

Entonces pregúntale a alguien más.

Esa respuesta fue la más diplomática que le pude dar. Conociendo a Brandon, se vería con alguna chica en algún hotel para que su novia embarazada no se fuera a enterar que la estaba engañando… otra vez. No iba a dejar a Trenton y a papá solos para que él pudiera ir a acostarse con alguien. Mi trabajo era el que estaba pagando todas las cuentas. Conservarlo requería caminar en una buena línea con Brandon.

¿Qué tal si le pregunto a tu esposa?

Me tomó cinco largos minutos calmarme para poder contestar. Brandon aprendió desde un principio que hablar de Abby era como un deporte para mí, y a él le encantaba molestar al oso. Yo necesitaba el trabajo tanto como necesitaba patear su culo. Brandon era el único que podía mencionar a Abby de manera no tan respetuosa y salirse con la suya, pero hasta ahora estaba manteniéndose en la línea mental que dibuje para él.

¿Qué tal si te asesino cuando duermas?

Ahí está. Eso era lo bastante sarcástico para que creyera que estaba bromeando con él.

Haha. Está bien. Le preguntó a Luke.

Bajé el teléfono y me cubrí la cara con mis manos. Mis codos metiéndose en el colchón de la cama de Trenton.

—Hey —Trenton susurro, tocándomela cabeza —¿Qué es? ¿La doctora estuvo aquí?

Sus ceño se frunció, la preocupación le estaba haciendo una línea profunda a la mitad de las cejas. Le quité la mano de mi cabeza poniéndola en el colchón de regreso, dándole unos golpecitos.

—Sí. Ella tiene buenas noticias.

Trenton volteo a ver el techo y suspiro.

—Gracias a Dios —después de unos segundos le pego a la almohada con su mano buena para que le diera soporte y pudiera sentarse — ¿Los resultados vinieron de regreso?

Algunos de ellos. Al parecer tienes una infección en la medula ósea del accidente. Ella va a regresar más tarde y les explicara mejor, pero estarás fuera en uno o dos días.

Trenton gruño cubriéndose el rostro con sus manos.

—Mierda. Estoy tan aliviado.

—¿Creíste que ibas a morir, marica? —lo moleste.

—No estaba seguro —dijo Trenton. Su expresión me hizo sonreír —. Tengo una suerte bien mierda este año.

—Al menos la cuenta está cubierta —me senté de nuevo cruzándome de brazos.

—No me digas —Trenton levanto las cejas —¿Entonces que está mal?

—Oh. Era mi jefe en el teléfono queriendo que cubriera unos turnos hoy. Hizo una broma acerca de Abby. Estoy planeando que desaparezca.

La cama de Trenton crujió por sus movimientos intentando acomodarse.

—Se rumora que Brandon tiene un deseo de muerte. Sé que durmió con la esposa de John Brighman el año pasado.

—¿El policía?

—Sí. Él que suspendieron por pegarle a un hombre esposado. Brandon supo de eso y corrió a acostarse con su esposa.

Fruncí el ceño.

—Confío en Abby, peor necesito este trabajo, y no necesitaría mucho para atacar a ese pedazo de mierda.

—Solo mantenlo alejado de ella, para que mantenga sus manos lejos. Estas mejorando en mantenerte calmado, pero si la toca… que Dios lo ayude.

Asentí. Ese era el plan. Tenía que explicarle a Abby mejor. Esta era una falta de comunicación que no me podía permitir tener.

—Ve a casa —dijo Trenton —. Descansa un poco. Llévate a papá contigo.

—Sabes que él no se va a ir hasta que tú salgas.

—No los necesito a ambos aquí. Vete idiota. De igual manera nadie te quiere aquí.

Le di un golpe antes de ponerme de pie, tomar mis llaves, mi billetera, y mi teléfono. Me incline para que mi mejilla tocara su frente, dándole un pequeño beso y despidiéndome al salir.

El viaje en la parte de atrás del taxi fue silenciosa y larga. Agradecía que el conductor estuviera cansado para tener una conversación porque tenía tanto en la cabeza. Sabía que aún tenía una hora para acostarme en la cama con Abby antes que ella empezara su día. Cuando llegamos, le indique al conductor que se estacionara junto al Camary, luego le di un billete de diez. Antes que se tomara la molestia de darme vuelto, yo ya estaba subiendo las escaleras para la puerta principal, metiendo las llaves para abrir la puerta.

El apartamento estaba oscuro, pequeñas garras tocaban el suelo y el aire acondicionado enfriando todo el apartamento era lo único que sonaba. Me agache para darle un beso a Toto, tomé su correa y lo saqué del apartamento al área verde. Toto olio cada planta, poste de luz, pedestal que su correa permitiera, cuando finalmente estaba satisfecho, levantó la pierna. Pateo grama, no cerca de donde había orinado, como si les hubiera conquistado un ejército vikingo, lo cargue subiendo las escaleras para que pudiera acostarme junto a mi esposa.

Bajé a Toto, quitándole la correa dejándola en su lugar, quitándome la camisa al tiempo que abría mi camino a mi habitación. Cuando abrí la puerta, crujió, podía ver la silueta de Abby moverse. Me quité las botas, desabroche mis vaqueros, bajándolos por mi cadera hasta quitármelos y meterme a las sabanas.

Abby tarareaba al tiempo que yo envolvía mis brazos en ella, pegando su culo a mis muslos, moviendo su cadera de lado a lado. Yo estaba duro en cuestión de diez segundos, pero eso hizo que ella se moviera aún más.

—¿Finalmente decidiste venir a casa? —preguntó ella.

Pegue su espalda a mi torso, sintiendo su cálida piel contra la mía. Ella olía a jabón de pelo cítrico, y a su loción favorita. Estaba en el cielo. Toqué mí frente a la curva de su cuello, ella se quedó estatica.

—¿Trenton está bien?

—Sí —respondí, besándola con tranquilidad —. Va a estar bien. Se quedara una noche o dos más y luego puede ir a casa.

Abby se relajó.

—Bien. ¿Dijeron que estaba mal?

—Infección en la medula ósea —dije. Enterrando mi cara en su espalda. Mi cuerpo entero reclamaba el de ella.

Se volteó para verme.

—infección en la medula ósea ¿Qué es eso?

—¿Verdad? Nunca había escuchado de eso. Solo Trent —bese su cuello abriéndome paso a su oído.

Inhalo un respiro por la nariz.

—Debería sacar a toto.

—Ya lo saqué —respondí.

—¿Ya te he dicho que eres mi esposo favorito? —dijo, con una sonrisa al tiempo que se estiraba.

—Eso es porque soy tu único esposo —presioné mis labios contra los de ella.

Ella presionó mi espalda contra el colchón hasta que estaba viendo el techo. Su boca estaba en mi cuello, probando, alternando besos y chupones con su lengua. Tarareo abriéndose paso a mi hueso del cuello, luego abdomen hasta que desapareció debajo de las sabanas, chupando mi pecho, abdomen, hasta llegar al elástico de mis boxers metiendo la mano.

—Santo Dios, Pidge —gruñí, reaccionando a la sensación de su cálida, mojada boca alrededor de mi pene. Me tapé la cara con mis manos. Preguntándome qué diablos hice para merecer esta mujer con la que me case. Hace diez minutos no podía esperar para abrazarla. Ahora estaba metida entre mis piernas, agarrando mi erección en sus manos, enseñando lo contenta que estaba de tenerme en casa.

Retiro las sabanas, y volteo a verme, sus ojos grises adormitados y seductores. Levanté mi cabeza para verla abajo, sobando mi pulgar en su rostro, moviendo mi rostro en aprobación. Cada día pensaba en que no podía amarla más, pero lo hacía, siempre lo hacía. Pensaba como iban a ser mis sentimientos un año o diez años en el presente, era aterrador como el infierno, pero no estaba asustado, para nada.

—¿Quién es la mejor esposa? —preguntó, bajando la cabeza sin apartar la vista de la mía.

—Tú lo eres —deje caer mi cabeza, relajándome —. Eres mucho mejor que solo lo mejor. No hay competencia en eso.

Su cabeza volvió a bajar, y mis ojos rodaron hasta atrás, olvidando todo menos a ella.

 

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