Cap. 16 Heathens

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::Abby::

América suspiró, su piel brillaba por el aceite en el sol de junio. Su bikini tenía incluso menos tela que el mío, con una parte superior de bandeau rayado horizontal coral y blanco, y un fondo que emparejaba que se encrespaba permitiendo la superficie de color marrón. El hielo de su copa chocó entre sí, desapareciendo al derretirse, junto con todo lo demás en Eakins. Estábamos feliz bronceando nuestra piel en el rincón más alejado de la piscina cercada que estaba ubicado en el centro de mi complejo de apartamentos. El agua salpicó, y América gruñó, levantando su cabeza para mirar a los inadaptados con los que compartimos el espacio.

—Mare —advertí.

—Déjame que les grite una vez. Solo una.

—Entonces lo tomaran como un juego. Son los hijos de Marsha Becker. Ella los deja correr por toda la propiedad como si fueran paganos y les grita a las personas que intentan educarlos. Solo déjalo ir. El agua se siente increíble de vez en cuando, de todos modos.

—Hasta que te das cuenta que se orinaron dentro de esa agua —murmuro, resituando sus grandes lentes de sol.

Me reí, viendo a mi mejor amiga. Su perfil era maravilloso, con labios sensuales, una nariz respingada, una suave, definida barbilla y pómulos. Ella hubiera podido ser una estrella de cine o modelo en Los Ángeles si no me hubiera seguido hasta el Estado de Eastern.

—Así que Trenton va a estar bien. Eso es un alivio —dijo Mare —. Sé que los padres de Shepley querían venir a verlo hoy. Creo que Jim estaba muy preocupado.

—Sí, es bueno ocultándolo.

—Esa debe de ser la razón por la que te llevas tan bien con él —América sonrió —. Felicidades con la cosa del profesor ese, por cierto. Por la pasantía o lo que sea. Estoy muy orgullosa de ti. Trabajaste muy duro para es.

Sonreí, sintiendo un extraño afecto hacía ella en esos momentos.

—Mare ¿recuerdas cuando nos conocimos? —pregunté —¿La primera vez?

Mare se empujó con los codos, sosteniéndose para verme a través de sus lentes oscuros.

—¿Cómo podría olvidarlo? Eras ese ratoncito confidente, perdida, exótica, cosita unida. Te amé desde el momento que puse un ojos en ti. El tercer año de secundaria.

Me gire sobre mi estómago, sonriéndole.

—No me amabas. Solo era tu crush

—No, fue amor. Escogí el lugar junto a ti a propósito y te invite a que entraras en solo cinco minutos. Fuiste a mi casa esa noche para la cena, después de eso nunca te marchaste. Por la mayor parte.

—Tus padres eran increíbles. Y mi mama…

—Era una alcohólica —su sonrisa desvaneció —¿Le has hablado?

Negué con la cabeza.

—No creo que ni sepa que estoy casada ¿Qué tan desastroso es eso?

—¿Ha llamado él?

—¿Mick? No —volví a sacudir mi cabeza —. Creo que Travis lo mataría si lo hiciera, y ya sabes como es Mick. Por siempre un cobarde.

América me observo.

—Travis va a tener que ponerse en línea ¿Sabes que estaba pensando el otro día? Tú y Travis casándose en Vegas.

Intente tener mi cara tranquila, temiendo el momento en el que tuviera que recordarle que era mejor que no supiera toda la verdad. América sabía que habíamos estado en la pelea y que después huimos a Vegas, que aún podría jugar a la tonta si los Federales le hacían preguntas, quería mantenerla lo más alejada posible de nuestros problemas.

—¿Te topaste a Jesse? —preguntó.

Su pregunta me tomó desprevenida. Jesse no se había cruzado en mi mente desde la primera vez que lleve a Travis a Vegas.

—¿Qué te hace preguntar eso?

—No lo sé, simplemente se me vino a la mente y me lo imagino viéndote con tu traje de novia y luego vomitando.

—¿Vomitando? —volví a girar poniéndome de pie, llevándome la parte de arriba de la silla de playa donde estaba acostada. Me puse el cabello de lado peinándolo con mis dedos hasta formar una trenza, aun amarrado, el final de la trenza llegaba debajo de mis pechos. Estaba creciendo con rapidez y estaba mucho más claro por el sol de verano, más que el color caramelo que acostumbraba a tener. Yo no tenía un cuerpo de modelo como América, pero de algún modo aterrice en la vida de Travis Maddox. Mi apariencia no era nada vomitiva, menos en el día de mi boda —. Creo que debería de sentirme ofendida.

—No seas estúpida —se rio —. Vomitando por estar enfermo al verte casarte con alguien más. Y por todos los mensajes durante un año, yo diría que se colgaría de eso por un tiempo.

—Bonitas tetas —dijo uno de los chicos Becker, levantándome sus cejas antes de salir corriendo y tirarse a la piscina. Por as risas y los cinco que le dieron los demás, imagine que habían hecho una apuesta.

América abrió la boca, y yo le hice un gesto de que no hablara.

—No lo hagas —negué con l cabeza —. Y sé lo que Jesse pensaría. Pero no, no lo vi.

—Me sorprendió que te dejara que te quedaras a ganar el dinero para Mick. Me figuraba que te odiaba.

—Lo más seguro es que me odie.

América se estiro, dejando que su cabeza callera de regreso.

—Bueno, de igual manera. No es como si hubiera podido ver ese drama.

Gire mi cuello para verla.

—¿Qué? Manejo hasta Wichita solo para verte. Ni siquiera lo dejaste tranquilo. Hasta mis padres estaban horrorizados.

Cerré mis ojos, intentando quitar la memoria que se formaba en mi mente.

—¿Por qué tienes que hablar de eso?

—Estaba pensando en eso el otro día. Preguntándome que hubiera pensado, o cómo actuaria si te hubiera visto. Si él no vio… crisis evitada.

Fruncí el ceño, viendo a los pequeños paganos de Marsha Becker empujar a una pequeña niña a la piscina. Jesse estaba enamorado de mí, y por mucho intente enamorarme de él. Él era un lugar seguro cuando mi madre estaba borracha y Mick en una de sus jugadas. Jesse siempre fue tierno al hablar y cariñoso. No fue hasta que me case con Travis que descubrí porque era imposible amar a Jesse. Estaba destinada a ser la señora Maddox.

—¿Te has preguntado que estaría haciendo Travis y Shep en estos momentos si no nos hubiéramos mudado a Eakins? —pregunté.

—No me lo imagino, lo sé. Shepley estaría en tu apartamento aunque seguiría siendo su apartamento y Travis estaría en la cárcel, como Adam.

—No digas eso —dije con desagrado.

—Él habría ido a esa pelea, Keaton hall igual agarraría fuego…

—Adam estaba intentando mantener un bajo perfil porque ya hubo una redada anteriormente. Usaron las linternas para no llamar la atención porque los policías aparecieron en la última porque se dio una pelea fuera, la pelea fue porque ese idiota me ataco. De no haber venido a Eakins, quizá el incendio nunca hubiera pasado.

América levantó una ceja.

—Abby, si no estuvieran haciendo peleas ilegales en edificios viejos con demasiadas personas dentro, con pocas salidas, nadie estaría ahí listo para morir. Todos tomamos nuestras propias decisiones. Espero que Travis no te escuche hablando de ese modo porque ya se siente lo suficientemente culpable sin que tú te estés culpando.

—No le hablo de esto a Travis. Por eso se lo hablo a mi mejor amiga.

—Y tu mejor amiga te está diciendo que eres una tonta. Déjalo ya. De todos modos, no nos juntamos aquí para hablar del incendio, ni de Jesse, ni de vomitar. Nos juntamos para hablar de tu boda.

—Hey rubia ¿Por qué no vienes y te sientas en mi regazo? —uno de los chicos Becker grito. América levantó su puño, enseñando su dedo de en medio.

— ¡Mare! —la regañe.

Ella estaba bastante satisfecha.

Baje la silla de playa para quedar totalmente acostada.

—Por favor no hablemos de boda hoy. Te dije que lo podíamos hacer, pero era para ti. Yo no quiero otra boda ¿Recuerdas?

América saco su cuaderno y un lapicero de su bolso de playa.

—Así que estaba pensando en St. Thomas. Ya que preguntas ¿Por qué? Es porque no necesitamos pasaporte, es hermoso, no es tu destino promedio para una boda y el Ritz-Carlton tiene un salón hermoso y un paquete de bodas.

— Suena increíble — respondo.

América hizo un cheque a la par de lo que estaba escribiendo, luego tiró el lapicero en su abdomen, aplaudiendo.

—Estaba esperando un ¡Sí! ¡Va a ser perfecto! Bueno. Segunda pregunta. Colores. Estaba pensando en aqua, coral, rosa, celeste y crema. O podríamos ir a algo más llamativo y que sea morado o naranja, pero prefiero la primera combinación de colores.

—Entonces que sea la primera combinación.

Volvió a aplaudir.

—Yo tocaría eso —grito otro de los chicos Becker —doble.

América sostuvo la respiración, desesperada por ignorarlos.

—Ahora, para la recepción. El Ritz tiene un hermoso lugar al aire libre, un restaurante que se llama Sails. Tiene unas lonas que funcionan como techo y como es el Caribe, tiene a llover de vez en cuando. Ellos las corren para protegernos de algún baño inesperado. También podemos mover la ceremonia ahí de ser necesario.

—Estupendo.

Ella grito emocionada.

—Sé que no estás de acuerdo con esto, Abby, pero va a ser hermoso y todos vamos a poder estar ahí y yo voy a ser una hermosa dama de honor.

—Claro, así va a ser.

—Una cosa más —dijo con seriedad —. La fecha.

—Asumo que ya escogiste una.

—Bueno, me hace sentido hacerla para tu aniversario de un año. Es en vacaciones de verano del año que viene, el domingo y perderíamos el primer día de regreso a clases.

Trate de no sonreír, pero falle. Nuestro primer aniversario parecía tan lejos, y a la vez tan cerca. Estaría casada con Travis durante un año entero, luego pasaríamos a nuestro segundo año juntos.

—¿Qué? Estas haciendo una cara rara.

Me reí, vino al suelo.

—Es solo que… lo amo.

—¿Marzo veinte uno entonces?

—Marzo veintiuno.

Uno los chicos grandes de los Becker salto adentro de la piscina, sosteniéndose las rodillas junto al pecho, mandando paredes de agua a América y a mí. Las dos gritamos, nos sentamos con la boca abierta.

—¡Mare! —dije demasiado tarde.

Se puso de pie, bolsa de playa en mano, estilando al tiempo que se colocaba los zapatos.

—¡Pequeños pedazos de mierda! Las mejores partes de ti corrieron por las piernas de tu madre.

Todos en la piscina se quedaron congelados, viéndonos.

—Diablos —dije juntando mis cosas, metiéndome en mis pequeños pantalones cortados —. Vamos antes que Marsha escuche lo que acabas de decir.

—¡Espero que lo escuche! —grito América —. ¡Alguien tiene que decirle! ¡Sus hijos son unas bestias! ¡Son viles! —América gritó, parándose cerca de la garita camino a mi apartamento —. ¡Dile a tu madre que la piscina comunitaria no es una maldita niñera! —señalo a uno de ellos —. Y necesitas un corte de cabello —señalo a otro —, y tú necesitas brackets ¡Jesús! A mí me daría vergüenza tener unos hijos tan desagradables. ¿Sabes porque tu madre no está aquí contigo? Porque ella está sentada en casa, ocultándose de la sociedad, humillada del horrible trabajo que ha hecho con ustedes.

—¡Santa mierda, América! Perdiste completamente la cabeza. Camina, camina —ordene.

Los chicos Becker se partieron de la riza, celebrando la reacción de América.

—Voy a tener hijas y ellas van a estar bien educadas —afirmo, señalando a varias direcciones. Se veía como loca.

—Te acabas de dar mala suerte —camine con ella a mi apartamento—. Estas destinada a tener un montón de niños ruidosos y repugnantes.

—No, no tendré. Gemelas con hermosos vestidos primaverales, que patearan el culo de chicos como lo Beckers.

Le quité la cerradura a la puerta y la cerré detrás de América, colocando mi bolsa de playa, mis lentes y las llaves sobre la encimera de la cocina. América se sentó en el sofá, envuelta en las redes sociales dentro de su teléfono. Me quité de un golpe las sandalias y camine hasta la cocina, preguntándome qué diablos iba a hacer para la cena. La casa estaba limpia, la ropa iba al día. Lo único que quedaba era cocinar. Vi el reloj que colgaba de la cocina. Travis estaría en casa en una hora y…

—Pidgeon —llamo Travis abriendo la puerta. Colocó las llaves junto a las mias, paso asintiendo en dirección a América. Cuando me vio, irradio una sonrisa —¡Hola bebe!

—¡Hola! —le sonreí de regreso, entro a la cocina envolviendo sus brazos en mi cintura.

Después de varios besos, América se quejó poniéndose de pie.

—Esa es mi señal. Llámame más tarde. Regresare a Wichita mañana en la mañana.

—No —me queje, caminando hacia ella —¿No puedes quedarte?

—Mark y Pam no están tan bien —dijo haciendo un puchero —. Papá tiene miedo que si paso mucho tiempo con Shepley termine escapándome con él. Incluso ya rechazaron la idea de vivir juntos.

—¿Escaparse? No me imagino de donde se sacaron esa idea —dijo Travis, besando mi mejilla antes de abrir la refrigeradora. Sacó un paquete alitas de pollo y las metió al fregadero —. Deberían de venir a darse una vuelta y ver que Abby no está miserable. Ella está muy contenta a decir verdad. Yo me encargo de eso —me guiño un ojo, y yo intente calmar las mariposas en mi estómago.

—De igual manera no quieren que me case antes de la graduación, tampoco yo lo quiero, pero Wichita apesta. Y sé que voy a extrañar a Shep, y a ustedes, supongo.

Le pellizqué el costado, ella grito.

—Vendré antes de que me vaya —me abrazo, dándome un beso, luego desapareció por la puerta de entrada.

Mi teléfono señalo un mensaje de América, segundos después de que se fuera.

—Algunas cosas nunca cambian.

Orgullosa que Travis. No menciono ni una vez tu bikini.

—¿No estabas usando eso afuera, o si? —Me reí —¿Qué?

Le di la vuelta para que pudiera leer el texto de América.

Dejo caer la cabeza para atrás, odiando ser una conclusión inevitable asi como yo hice.

—No puedo evitarlo ¡Solo mírate! —apunto los diez dedos hacía mí. Envolviéndome en sus brazos, bañándome de pequeños besos en el rostro y cuello —. No es fácil tan hermosa.

— Acostúmbrate.

—Sí, señora.

—¿Cómo esta Trent? ¿Pasaste a verlo?

—No. Le dieron de alta en la tarde. Pensé en que fuéramos después de cena. Se está quedando en la casa de papá mientras Cami este en el trabajo.

—Buen plan —abrí el gabinete, escaneando los vegetales que teníamos, decidiendo por maíz, arvejas, ejotes — ¿Qué vamos a hacer con el pollo?

—Solo lo iba a poner a la parrilla.

—Entonces maíz y puré de papas ¿Esta bien? —pregunté

—Suena bien. ¿Luego nos relajamos viendo Netflix?

Me le quedo viendo.

—Somos tan aburridos.

—Me gusta lo aburrido. Lo aburrido es bueno.

Alguien tocó a la puerta, deje a Travis en la cocina para abrir la puerta.

—Debe de ser Mer, imagino olvido algo, o es Marsha Becker.

—¿Marsha Becker? —Travis arrugo la nariz.

—Sí es ella, te enteraras rápido de que paso —dije antes de dar la vuelta a la manecilla y abrir la puerta.

—Hola.

—Hola —el hombre frente a mi dijo con una sonrisa de lado diabólica. Parecía que sus musculos se iban a salir de su camisa, como los de Travis, y me observaba de la manera en que Travis observaba a todo aquello que tuviera una vagina antes de enamorase de mi —¿Está Travis?

—Brandon —dijo Travis inmediatamente tenso —¿Qué haces aquí?

—Pensé en pasar a verte —paso a mi lado. Viendo y juzgando con la mirada cada rincón de nuestro apartamento, luego me escaneo de pies a cabeza. Me cruce de brazos, sintiendo sus ojos en cada curva de mi cuerpo. Yo no ayudaba en nada, estaba en bikini, con un pantalón corto el día que estaba conociendo al jefe de Travis —. Quería conocer a la mujer que domestico a Travis Maddox.

 

 

La mandíbula de Travis se tensó, sus manos se volvieron puños. Si Brandom me observaba una vez más, temía que Travis fuera a atacarlo.

—Bebe —caminé detrás de Travis —. Estamos a punto de cenar. No sabía que tu jefe vendría. Fue un gusto conocerte, Brandom, ¿quizá alguna otra noche?

Brandom parpadeo, sorprendido por la reacción.

—Uh… claro. Sí, perdón la intromisión. Solo pasaba a ver a un amigo que vive unos edificios abajo. Aprovechando el momento, decidí pasar. Pero tienes razón, Travis está casado ahora, no puedo simplemente dejarme venir en cualquier momento.

—Está bien —sonreí —. Que tengas una linda tarde.

—Nos vemos mañana, Trav —sus ojos cayeron en mí —. Espero verte en otra ocasión cercana, Abby.

Travis se sobó la cabeza una vez, mientras Brandon se alejaba como si estuviera esperando a que un agresor hiciera un movimiento. En el segundo que se cerró la puerta, los hombros de Travis se relajaron, y exhaló.

—Maldición —dijo, frotándose la nuca —Eso estuvo mal.

—¿Qué diablos fue eso? —pregunté caminando para cerrar con llave.

—Ese fue Brandon Kyle jodiendome la vida.

—Ganas mucho dinero para él ¿Por qué haría eso?

—No lo sé —Travis se acercó a la ventana, viendo a Brandon caminar al edificio de al lado —. Pero tengo un presentimiento que pronto lo sabremos.


Gracias por leer el capítulo 16 de Maravillosa Eternidad. Por el momento estoy en mi tiempo límite para terminar cuatro novelas, por lo que ire posteando otros jueves por el resto el año. Gracias por entender. ~Jamie.

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