Cap. 17 Un Diamante no es Suficiente

McGuire_EndlesslyBeautiful_17.jpg

::Travis::

En lugar de comer en la mesa, Abby y yo nos sentamos en una vieja alfombra de pelusa en la sala de papá. Abby preparo una bandeja para papá, y Trenton estaba relajado en el sofá hundido rodeado de almohadas usando sus piernas como mesa. Ocho botes de medicina estaban alineados en el brazo del sofá al lado de él.

Sonreí al tiempo que observaba a Abby levantarse en las rodillas, apuntando a la boca de Trenton con un tenedro y un pedazo de pollo horneado clavado en el, mi hermano y mi esposa riéndose. Papá les sonrió a los dos. Cada vez que la casa se sentía como cuando mamá estaba viva, cualquier felicidad que papá sentía era elevada a un lugar que nada más podía tocar.

Los dientes de Trenton rasparon el tenedor de Abby cuando lo retiro de su boca, ella hizo una mueca.

—Oh, no. ¡Sabes que odio eso!

Trenton se rio, ahogándose un poco.

—Lo sé.

Abby presiono los labios. Tomó un pedazo de pollo y se lo arrojo al rostro de Trenton. Él debio suponerlo porque abrió la boca de inmediato logrando que el pollo entrara sin ningún problema. Lo mastico, al tiempo que ella lo veía, ni siquiera un poco molesta.

—Esta delicioso, Abby —dijo Trenton.

De inmediato se suavizo.

—Es la receta de Travis.

—Es la receta de mamá —respondió.

Abby volteo de inmediato.

—¿Está hablando en serio? —asentí con la cabeza. Se puso pálida —¡Vamos Trav! Tienes que decirme este tipo de cosas, no puedo servirle a tu papá una versión sencilla de la receta de tu madre.

—Está casi en su punto —dijo papá

—Casi —repitió Abby empujando su comida alrededor de su plato.

—Lo siento, Pidge. Ni siquiera lo pensé. He estado cagando la comida de mamá por años. Pero mira —le mostré mi plato vacío.

Abby frunció el ceño.

—Eres un cocinero estupendo. Es la única razón por las que me case contigo.

Asentí, sonriendo para ocultar la vergüenza que estaba todo menos dolido.

—¿En serio? Bueno pues yo me case contigo solo porque… —Abby levantó una ceja y yo trague —. Eres mala.

—¿Te casaste conmigo porque soy mala?

—Una de las muchas razones.

Se encogió de un hombro, moviéndolo un poco.

—Como sea, con tal que estemos casados

Si papá y Trenton no hubieran estado sentados en el mismo lugar, habría agarrado a Abby por las caderas preguntándole de nuevo si quería casarse conmigo. Abby muy raras veces me tiraba ese tipo de cosas y me hacían cambiar de Esposo malote a novio desesperado en un par de segundos.

—Bebe —dije, sin poder controlar el sentimiento en mi voz. Lo más difícil de ser el esposo de Abby era encontrar nuevas maneras de demostrarle que ella era mi todo. Las flores y las citas se quedaban cortas a comparación de preguntarle si quería ser mi esposa, ahí fue donde me di cuenta que jamás le propuse matrimonio. Abby fue la me lo propuso. Yo compré el anillo, y pensé en varios escenarios, pero jamás lo ejecuté.

Abby dio el último bocado, luego bajo su plato, inclinándose hacía mí para darme un beso en la mejilla. Luego tomó mi plato.

—¿Alguien más termino?

—Yo lo hago, Abby —dijo papá intentando pararse del sillón reclinable empujando la bandeja de su regazo —. Tú cocinaste, yo limpio.

—Ni se te ocurra —Abbi tomó su plato —. Son cuatro platos, cuatro tenedores y una cacerola. Creo que puedo con eso yo sola.

Papá la observo a Abbi escuabullirse, tomando el plato de Trenton con una sonrisa en la cara, al tiempo que caminaba feliz a la cocina.

—Ella es muchas cosas, hijo, pero mala no es una de ellas.

—Claro que lo es —dije viéndola lavar los platos con una sonrisa estúpida —. Lo dije en serio. Prefiero que sea mala conmigo y no merecedora de alguien más.

—Eres un bebe lloron, Travis. Ella no es mala —dijo Trenton.

Puse los ojos en blanco, recostándome de nuevo en el sillon.

—Dios, no puedo esperar a que te recuperes para poder pegarte de nuevo en la cara.

—Primero tendrás que sacar toda la arena de tus bragas.

Me incline para tomar un par de pelos de la pierna de Trenton y jalarlos.

—¡Auch! Idiota. No me siento bien

—Travis Carter —papá me llamo la atención.

Estire las manos para que pudiera verlas.

—¿Cómo puedes vivir con tu persona, sabiendo que criaste a un gran mentiroso.

Papá se rio, moviendo la bandeja lo más lejos que podía del reclinador para poder bajar los pies.

—Lo mismo me preguntó yo cada vez que te veo a ti.

Trenton soltó una carcajada, luego se tomó el estómago quejándose.

—¡Mierda! No me hagan reír que me duele todo.

—Trav —llamo Abby desde la cocina.

—Lo siento, Pidge —respondpi. Le fruncí el ceño a Trenton —. Deja de llorar, me estas metiendo en problemas.

—Estoy sufriendo, idiota.

Le pegue en la rodilla.

—¿Soy un idiota? Tú tienes más personalidad de idiota a comparación de la personalidad que tienes dentro de los pantalones.

Trenton se rio, luego se quejó.

—Te odio, para.

Eche una mirada sobre mi hombro asegurándome que Abby siguiera ocupada.

—Asi que… Brandon Kyle vino hoy sin ser invitado a la casa. Recorriendo a mi esposa con la mirada.

Lo que quedaba de la sonrisa de Trenton desapareció de inmediato al nombrar a mi jefe.

—¿Qué mierda fue todo eso?

— ¿De quién hablamos? — preguntó papá.

—¿Brandon Kyle. El dueño de Iron E —dijo Trenton —. Durmió con al menos dos esposas o novias de sus entrenadores. Sin mencionar de varios chicos alrededor de la ciudad. Sobretodo chicos grandes con temperamento insoportable. Brandon lo ve como un deporte.

Papá movió la mano despachándonos.

—Esas esposas no eran Abby Maddox ¿O sí?

Que papá mencionara el nuevo nombre de Abby puso mi corazón y cabeza a descanzar. Brandon podía probar todo el dia si quería. Pero nunca pasaría. Aun así, la idea de ese idiota persuadiendo a mi esposa al timpo que me sonreía a la cara me hizo querer asesinarlo.

—Pensé que habías dicho que le estabas ganando bastante dinero para él —dijo Trenton.

—Así es. No entiendo que pasa —solo había una cosa que a Brandon le importaba más que un buen culo: dinero

—Bueno, necesitas mantener un perfil bajo por un momento —dijo papá —. No dejes que un idiota con un deseo de muerte te ponga de nuevo en la mira de todos.

Papá tenía razón. No tenía que responderle. Que me levantaran cargos por asalto a otra persona seria contradictorio para todo lo que mi familia y Abby hicieron para protegerme, a pesar que sabían o no sabían que lo estaban haciendo.

—Cambiando de tema —empecé —. América está hablando bastante acerca de la segunda boda sin sentido. Yo compre el anillo. Pero me di cuenta que la pedida de mano nunca paso.

Trenton ahogo de la risa.

—¿Qué? ¿Me vas a decir que solo le pusiste el anillo? Eres un idiota.

—No —fruncí el ceño. Le di un vistazo a Abby secando la cacerola con una toalla, estaba por terminar así que la conversación debía ser rápida —. La idea de las Vegas fue de ella. Ya había comprado el anillo por lo que solo se lo di, pero no fue una propuesta como debería. Ya que estamos planeando una segunda boda pensé en hacer una propuesta real.

Papá sonrió.

—Creo que es una buena idea, hijo.

Trenton apretó la boca.

—Un Flash Mob, a las chicas les encanta los flash mobs.

— Eres patético — recalque.

— Bueno — dijo Abby entrando a la sala con un vaso de agua — ¿Adivina que hora es, Trent?

—¿Tiempo de pornografía con tentáculos? — Preguntó Trenton con rostro fijo.

Papá y Abby hicieron una mueca.

—¿Qué? —preguntó Abby —. Ew. No. Es hora de tu medicina.

Trenton suspiro. Las tapas se abrieron con éxito. Trenton se trago medio vaso de agua para bajarlas todas. Trenton trago varias veces mas, luego le dio el vaso a Abby.

—Gracias, hermana.

Abby se llevó el vaso al lavadero y luego regreso. Sus manos estaban arrugadas por lavar los platos. Entrelace mis dedos con los de ella a pesar que se sentían extrañamente duros y esponjados a la vez.

Cuando el cielo comenzó a cambiar de color, me levanté trayendo a Abby conmigo. Ella abrazo a papá y le dio un beso en la mejilla, luego abrazo a Trenton, asegurándose que ambos no necesitaran nada.

—¿Quieres que me lleve la camioneta y le ponga gasolina mañana? —pregunté.

Papá negó con la cabeza.

—Quizá el viernes.

Nos encaminó a la puerta de enfrente, y nos despidió mientras nos alejábamos de la entrada.

Abby habló trivialidades como cosas que necesitábamos de la tienda, y que cuentas necesitábamos pagar, pero mi mente estaba ocupada con los planes de boda. Ahora que lo he pensado, y tuve que hacerlo, nada era más importante. Fuera lo que fuera tenía que ser bueno, asombroso, algo que le recordara cuanto ella significa para mí.

—Entonces, papel toilette y una nueva cortina de baño de la tienda. ¿Alguna otra cosa que se te ocurra? —Me preguntó.

Sus grandes lentes estilo aviador se sentaban casi en la punta de su nariz, su pelo recogido en una cola alta. Estaba usando una de sus camisetas favoritas con pantalones cortos de tela y sandalias. Nada en especial en lo absoluto y sin embargo nunca la había visto tan hermosa. No ha habido un día que pase sin que pensara que podría amarla más, y al día siguiente no podía estar más equivocado.

—¿Trav?

—¿Ah?

—¿Podemos pasar a tienda de camino a casa?

—Oh si— Dije, cambiando al carril izquierdo, acababa de pasar la ruta más rápida hacia Wal-Mart.

—¿Estás bien?

—¿Yo? si claro.

—¿Estás preocupado por Trenton? Se veía muy bien hoy. Verás que volverá a ser el mismo sabelotodo en poco tiempo.

—Él te ama, sabes.

Abby tocó su pecho con su mano.

—Lo sé, yo también lo amo.

—Toda mi familia te ama, eres una de nosotros.

Pude ver que me lanzaba un giño por detrás de los lentes de sol.

—Ese era el plan —cuando no reaccioné, tomó mi mano y la apretó —Trav, ¿qué te hizo decir eso?

—Solo soy un cagadal de primera, Pidge. Tú me haces ver bien frente a la personas que me importan porque finalmente hice algo bien.

—Detente, ellos no piensan eso.

—Prometo no cagar esto.  Lo prometo.

Frunció el ceño.

—Trav. ¿De dónde viene esto?

Mantuve mi miradade frente hacia el camino.

—Solamente no quiero que te preocupes por Brandon, o mi trabajo… voy a lograrlo, voy hacerte sentir orgullosa.

—Tú ya me haces sentir orgullosa— respondió Abby.

Cuando me vio de esa forma, nada más importó. Llevé su mano hacia mi boca y besé sus dedos.

—Me hace pensar —  dijo, poniendo sus pies descalzos sobre el tablero, los dedos de sus pies manchando el parabrisas que acababa de limpiar la tarde anterior. No me importó. Yo solamente podía pensar cuan bellos eran sus pies.

—¿Qué te hace pensar? — Pregunté

—Por qué esperamos tanto. Porque esto es el cielo —dijo ella recostándose en el apoyacabeza. La briza de la tarde de verano soplaba por su ventaba, su pelo enredándose en el viento.

Pude haber conquistado una guerra, una montaña, un gigante, o cualquier otra cosa que la vida me lanzara. Brandon Kyle pudo ser un imbécil que disfrutó jugando con fuego, pero Abby Maddox era mi esposa, ella me amaba, y nunca la había visto tan feliz. Estábamos a punto de pasar por diez góndolas de artículos que no necesitábamos pero que probablemente pondríamos en nuestra canasta de cualquier forma, buscando el papel toilette, sería otro de los millones de momentos con ella que parecerían tan malditamente perfectos que fueran nada más que ordinarios.

Fue exactamente por eso que nadie podía tocarnos. El FBI, los estudiantes periodistas no habían vuelto. Incluso Parker no se había molestado en oler en la dirección de Abby. Habíamos avanzado tres meses más en nuestro matrimonio de lo que la gente pensaba que podíamos alcanzar, sin poder ver el final. En ese momento por lo menos era lo que creía.

Anuncios

1 Comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s