Gid y Sav – Cap. 1

Gideon Royal


-¿Por qué estuve de acuerdo en venir aquí?- Me quejo mientras miro alrededor de la sala llena de gente. Esta fiesta es como un centenar de personas a las que he tratado desde que tenía catorce años y me di cuenta de cómo impulsar un paseo desde el garaje de mi padre. La música es ligeramente mejor desde que la fraternidad puso para un DJ real, pero la cerveza es mediocre y así son las píldoras.

-Porque hay alcohol libre y mujeres calientes. ¿Qué otro incentivo necesita?- Cal Lonigan, uno de mis compañeros de equipo de natación, responde.

-Fué una pregunta retórica.

-¿Has mirado a esas chicas ?, o tienes un medio chub o está muerto en tu bañador. Hay algunas razones de pie justo allí.- Cal agita su cerveza hacia un grupo de chicas.

Todos se parecen a mí. Cabellos grandes y volados, vestidos escasos y zapatos que se atan alrededor de los tobillos. Creo que mi hermanastra tenía un nombre para ellos. Sandalias romanas Sandalias griegas Mierda, ¿de verdad me importa?

No, no lo hago. Me di por vencido en el cuidado de un tiempo atrás.

Le entrego Cal mi cerveza. -Paso.

-¿Pasas? -responde incrédulo. -¿Qué hay de ella? La asiática en la esquina es una gimnasta. He oído que puede convertirse en un pretzel.

¿Desde cuándo queremos joder los pretzels? -Un pase duro.

Abro la boca para explicar a Cal que no es una cosa, pero luego decido callar. Fue expuesto a demasiado cloro cuando era bebé y está ensuciado con sus procesos mentales. No puedes sostener eso en su contra. -Es bueno que nades bien y seas guapo, Cal.- Le di una palmadita en la espalda.

-Crees que soy guapo-, grita. Con los ojos muy abiertos, mira a su alrededor para ver si alguien lo oye. -Mira, amigo, eres un tipo guapo, también, pero sabes que no me muevo de esa manera, ¿verdad?.

-De acuerdo -saludo. -De todos modos, estoy fuera de aquí. Esta fiesta es…

Y ahí es cuando la veo.

Su cabello oscuro es lacio-planchado, lo que sé de la experiencia pasada le toma una hora para hacer. Su rostro está pintado en líneas agudas con barridos ahumados cerca de sus ojos azules y puntos en la parte superior de sus labios de arco cupido. Es la máscara que lleva puesta que da a saber que me dejó. La que dice que está enojada con el mundo y está lista para sacarla de alguna mala savia.

No sé con cuántos chicos ha jodido ya que ella me dijo que iba a lastimarme de la misma manera que la herí, pero sé que no lo ha disfrutado ni siquiera una vez. ¿Cómo puede ella cuando su cuerpo me pertenece, como el mío le pertenece?

-¿Quién es la dulzura que estás mirando?- Cal pregunta con curiosidad.

-Tócala y mueres, Lonigan,- gruño.

Luego me acerco a descubrir lo que Savannah Montgomery está haciendo en esta casa fraternidad hellhole cuando ella debería estar destruyendo los sueños de los estudiantes de primer año en Astor Park Prep.

Algun Sigma se le acerca antes que yo. Él planta un codo por encima de su cabeza e intenta sacarla antes de que pueda salir de la puerta de entrada.

Lo agarro por el hombro. -Tu hermano Paul te está buscando.

El camisa de polo, con cara de idiota, parpadea. -¿Paul?

-¿Peter quizá? Parker? Él es tan alto.- Acerco mi mano alrededor de mi barbilla. -Tiene el cabello rubio.

-¿Quiere decir Jason Pruitt?

-Debe ser.- Le doy al chico un empujón no tan suave lejos de Savannah.

-Tengo que ocuparme de esto.- El idiota hace un guiño a mi chica. -Pero mantén el lugar contigo caliente. Vuelvo enseguida.

-¿De quién es su hermano Paul?- dice una voz a mi lado.

Maldita sea, Cal. Yo miro alrededor. -¿Qué estás haciendo?

-Tenía que ver qué atrajo la poderosa atención de Gideon Royal.- Él levanta su gigantesca mano hacia Sav. -Cal Lonigan. Llámame largo.

Ella toma su mano y la sostiene mucho más de lo que me gustaría. -¿Largo? ¿Es uno de esos apodos donde describe lo contrario de la realidad?

Aprieto los dientes. Es un milagro que me quede algún esmalte. He estado moliendo los molares traseros juntos desde que nos conocimos.

-Nah. Verdad completa en la publicidad. Royal puede confirmarme. Estamos en el equipo de natación juntos. -Se agacha para besar sus dedos. -Ahora, princesa, ¿dónde puedo llevarte para que pueda mostrarte lo real que es mi apodo?.

-Ella es menor de edad- exclamo.

-No lo soy, idiota.- Sav sacude su mano. -Tengo dieciocho años. Y dieciséis es la edad del consentimiento en este estado, como tu muy bien lo sabes.

-Vete, Cal.- Me niego a llamarlo Largo. -Esta es mía. Conoces las reglas.

Savannah me mira con los ojos como dagas. -No soy tuya.

Cal suspira. -Bueno. Bueno. Pero la siguiente, voy a llamar a los dibs.

No quito mis ojos de Sav. -Tú haces eso.

-No soy un pedazo de carne, Gideon,- me dice. -No puedes marcarme como si fuera un pavo durante una cacería.

Ignoro esta queja porque algo mucho más importante necesita ser contestado. -¿Qué estás haciendo aquí?.

Ella sonríe, pero parece dolorida. -Estoy en una visita a la universidad. Estoy pensando en asistir al Estado.

La mitad de mí se regocija. La otra mitad se revuelve. Ya me odio a mí mismo, ¿realmente necesito ver un recordatorio de por qué soy un ser humano miserable que me sigue por el campus? No. No lo hago.

-¿No crees que será doloroso para ti asistir a la misma universidad que yo?.

-¿Por qué? -pregunta ella con frialdad. Si no la conociera tan bien, podría haberme engañado, pero hay un parpadeo de dolor detrás del acero en sus ojos.

-Ambos sabemos por qué. Nos mataremos unos a otros.- No importa cuánta distancia o cuántos cuerpos ponemos entre nosotros, todavía hay un empate. No podemos negar nuestro pasado y nuestra conexión, no importa lo difícil que lo intentemos. Pero, cuando nos juntamos, nos causamos dolor inconmensurable.

-Ya estoy muerta. Tu debes de saber. Tu eres el que metió el cuchillo en mi corazón.- Ella me empuja, una ola de calor sofocante y magnolias trituradas, y pronto es tragada por la masa de estudiantes en aglomeración con  sus cuerpos sudorosos uno contra el otro.

-Bro, no creo que le guste mucho.- Mi compañero de equipo aparece detrás de mí, con una mirada seca en su rostro.

-Eres un verdadero estudiante del comportamiento humano, Cal.

-Sólo digo’. ¿Dónde la conociste por primera vez? ¿Si no te importa que te lo pregunte?

-¿Dónde más?- Respondo, buscando por ella, pero es demasiado oscuro y ella no quiere ser encontrada. -En la escuela secundaria.

· · ·

Hace tres años

-Savannah era un estudiante de secundaria torpe. Tipo de cabello extraño. Ella entró en el décimo grado totalmente cambiada. Gid le echó una mirada y le dio una palmada en el culo. – Easton Royal, Princesa de papel.

-El año pasado, G-man. Vamos a matarlo,- Hamilton Marshall III, más conocido como Tres, grita desde el techo solar de mi XXXCAR.

Su novia, Bailey, tira de su pierna vestida de jeans. -Siéntate, tonto. Te vas a decapitar.

Él se baja del techo a regañadientes. -Sólo me estoy sentado porque me siento mal por ti, nena. Si mi cabeza fue arrancada, te atormentará por el resto de tus días y no quiero eso por ti. Tú también, G-man.- Él me alcanza sobre el asiento trasero para palmear mi hombro.

Junto a él, Bailey resopló. -¡ah! Tú lo deseas. Gideon y yo nos consolaremos y olvidaremos que alguna vez exististe.

-Di que no es así, G-man.- Tres golpea una mano dramática sobre su pecho. -No serías un hombre tan sucio.

-¿El código del hermano se extiende hasta la tumba?- Sólo estoy bromeando. Me cortaría la mano antes de tocar a la chica de Tres.

-Te tengo, boo,- mi hermano Reed le dice a Bailey desde el asiento del pasajero. Él es tan perezoso que no puede abrir los ojos o levantar la cabeza del descanso acolchado.

-De ninguna manera. El código de hermano existe incluso en el cielo, donde estaré observandolos a todos.- Tres apunta dos dedos en sus ojos y luego los agita hacia el frente.

-¿Entonces estás diciendo que querrías que el amor de tu vida y tu mejor amigo fueran miserables durante toda su vida porque eres lo suficientemente estúpido como para sacar la cabeza del techo solar cuando tu mejor amigo conduce a los ochenta?- Bailey pregunta.

-Noventa,- corrijo.

-Noventa,- repite ella.

Tres frunce el ceño. -Eso no es lo que yo dije.

Reed sonríe.

Entonces querrías que nos reconfortáramos unos a otros. Quieres que Gideon me esté dando los mejores orgasmos de mi vida porque quieres lo mejor para mí.

Escondo una sonrisa. Bailey lleva las bolas de tres en su bolso de Prada mensajero.

-Bzzztt. Tiempo furta-. Tres hace un signo de T con sus manos. -Dibujo la línea en que obtienes grandes orgasmos de mi mejor amigo, incluso si estoy muerto. No voy a estar disfrutando de mi vida futura si has terminado aquí consiguiendo el D grande de G. grande.

De acuerdo, tal vez sólo un saco.

-¿Un extraño es mejor?

-Seguro. Lo que significa que Reed también está fuera de carrera.

Reed agita un dedo de reconocimiento en el aire.

-Deberías conectarte con alguien, Gideon. Es más seguro,- me dice Bailey.

-¿Cómo es eso?.

-Primero, porque entonces no estás moviendo una gran olla gigante de la competencia. Ya es bastante malo que Easton esté ahora en Astor. Los tres están haciendo que sea difícil para la población femenina hacer algo. En segundo lugar, es más sano estar en una relación. No te preocupes por las ETS o alguna chica haciendo agujeros en el condón. ¿Lo tienes tres?.

-De acuerdo, nena. Bailey lleva un año en control de la natalidad.

-La mayoría de las chicas lo llevan,- dice Reed, sin molestarse todavía en abrir los ojos.

-¿Qué hay de Abby Wentworth?- Sugiere Tres.

-Ugh, no.- Bailey protesta.

-¿Qué hay de malo con la chica Wentworth?- Le pregunto, mirando a Reed. Es él quien había estado pasando el rato con ella en la fiesta de Jordan Carrington hace un par de semanas. -Ella parece agradable.

-Por supuesto, te parece bien. Ella es una de esas chicas que siempre son dulces y amables con los chicos, pero la atrapas sola y es mezquina y manipuladora.- Bailey se agarra la nariz. -Peor aún, una chica suena terrible por incluso quejarse de ella. Como si estuviéramos celosas de ella o algo así.

Tres agarra el lado de la cabeza de Bailey y la atrae hacia sí en un beso. -No te preocupes, cariño. No tienes nada de qué tener celos.

-Lo sé-, dice Bailey, dándole palmaditas en la cabeza como si fuera un buen perro. -¿Qué hay de Jewel Davis? Ella es genuinamente decente.

-Suena aburrido como el infierno-, Reed replica.

Tengo que estar de acuerdo con eso. -No quiero salir con alguien de mi último año. Hace las separaciones demasiado complicadas.

-Ugh. Bien.- Ella se retira de la mano de tres y se cruza de brazos.

Tres me lanza una súplica de ayuda. Él la odia cuando está cabreada. Suspirando, pregunto: -¿Cuál es el plan para esta noche?.

Bailey se anima. -Vamos a reunirnos en Rinaldi’s a las nueve y conseguir helado.

-Bien.

-Estoy ocupado-, dice Reed.

Ocupado, mi culo. Probablemente va a bajar a los muelles para pelear.

-Estaré allí-, le aseguro a Bailey antes de que Tres me envíe otra mirada lamentable.

Bailey agarra su teléfono y comienza a enviar alertas de texto a todos sus amigos. -¿Alguna petición en particular? Emilia, Sasha, Jeannette?.

-¿No está Jeanette saliendo con Dan Graber?- Dice Tres. -Vi a los dos chupandose la cara en la fiesta de Conner Mill en el muelle la semana pasada.

-¿De Verdad? No tenía idea.- Ella hace una anotación en su teléfono. -¿Y las chicas de Montgomery?

-¿Chicas? Pensé que sólo esta Shea, y no gracias.- Me estremezco.

-¿Qué le pasa a Shea? -pregunta Bailey.

-Ella corre con Jordan Carrington. Prefiero cortar mi polla que meterla en alguien de su tripulación.

-No tenía ni idea de que te sentías así por Jordan. Quiero decir, creo que es una serpiente en la hierba, pero no me di cuenta de que los hombres vieron nada más que sus tetas perfectas y culo.

-Hey, ¿qué hay de mí?- Tres protestas. -Yo fui quien te contó cómo me sentía en PE. Aún estoy traumatizado.

Tres de seis-cinco y construido como una casa de ladrillo. El esta asustado de la pequeña Jordan Carrington, es una broma. Él va a Louisville con una beca de fútbol completa. Bailey, por supuesto, está inscrita también. Tiene que proteger su inversión.

-Eso por eso que me tienes, nena.- Ella le acaricia el hombro. -Vale, vuelve a la lista de invitados. ¿Sí o no las Montgomerys?

-Sí lo que sea. No me importa.- No significa que vaya a dormir con ninguna de estas chicas. -Invita a quien quieras…

Y ahí es cuando la veo.

Via: Erin Watt Newsletter 

Traducción: Book Lovers Always

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