Cuando Jesse se le aparece a Ava – Pov Jesse #3

-¿Como mierda conduce ella esta cosa?- Murmuro para mí mismo, poniéndolo en reversa y estacionándome en un espacio cruzando la calle, mi rodilla roza la orilla del volante y mi cabeza golpea el techo. Apago el motor y observó la calle, imaginándome que reacción obtendré esta vez. Estoy devolviendo su carro. Estoy siendo de ayuda. Me río, no estoy siendo de ayuda en absoluto, estoy siendo astuto. No tenía intención de devolverle sus llaves después de haberle metido mano en mi carro el jueves. Pero tenía toda la intención de usarlo como excusa para volverla a ver. Pero ella se rehúsa a tomar mis llamadas. No tengo jodida idea de lo que iba a decirle si las tomaba, pero no tendré que preocuparme más por eso. Miro hacia donde tengo el móvil barato que compré y marco su número. Sé muy bien en lo profundo de mi ser, que me hace tristemente más desesperado de lo que imaginé ser.  No creo haber llamado a una mujer nunca en mi vida.

Cuando el teléfono comienza a sonar, salgo de su patético pequeño carro. Esto no puede considerarse seguro.

-Ava O’Shea.- Su voz se desliza sobre mi piel como seda. Momentáneamente soy incapaz de responder o de moverme. -¿Hola?

-¿Estás sola?- Expulso rápidamente las palabras no importándome como me escucho o quién soy. No estoy pensando claramente.

Puedo oír movimiento y repentinamente también una respiración pesada, indicándome que ella sabe exactamente de quién se trata. -ninguna presentación requerida. Recuerda mi voz, de la misma manera que que yo recuerdo cada perfecta curva de su cuerpo y cada gemido desesperado de su voz. -¡No!- Grita la palabra después de haberla pensado mucho. Me está mintiendo. No lo puedo evitar, suspiro. -¿Porque me estás mintiendo?.

Se escucha más movimiento, y mi mente inmediatamente comienza a evocar imágenes de ella asomándose por la ventana y viendo hacia afuera, miro hacia arriba y veo su sombra desde el punto donde me encuentro patéticamente escondido en la calle como un acosador. ¿Que carajo está mal conmigo? Cada pizca de sentido común me dice que me marche, pero esa pequeña parte de mi jodida mente, la parte que está dispuesta a reclamarla, está estampada por todo mi ser.

Se cae la línea y retiro la estupida, mierda barata lejos de mi oído, mirándola con disgusto. Mi ego quiere creer que el pedazo de mierda está roto, pero sé malditamente bien que me colgó.

Solo un poco preocupado por la ira que iba creciendo en mi, la llamo de nuevo, mi mente invadida por esas imágenes de ella parada delante de mí en esa jodida cosa de encaje.

No responde, y estoy resistiendo la urgencia de tirar el teléfono al piso, decido mensajearla. Sé que lo leerá. Podrá no responder pero lo leerá. No sé ni lo que mi pulgar está escribiendo.

Contesta el teléfono!

Es solo cuando clico enviar, que gruño de pura frustración a mi brusquedad. Estoy tratando de cazar a esta mujer, no de asustarla hasta la muerte. Llamo de nuevo, pero sigue sin responder. Maldita sea, maldigo al espacio vacío que me rodea, vuelvo a marcar. -Contesta joder!

No lo hace, pero cuando estoy a punto de cruzar la calle y derribar la puerta, la mierda de teléfono cobra vida con la llegada de un mensaje, mi estómago se retuerce, mi estómago actualmente se retuerce y mi frente comienza a sudar, abro el mensaje.

No.

-Mierda!- maldigo. A la mierda con esto. No me voy a ir hasta que ella admita lo que siente también. Comienzo a dar zancadas a través de la calle, enviando otro mensaje, mi andar determinado, estoy determinado. Estoy jodidamente determinado a hacerle decir las palabras.

Bien, voy a entrar.

Son pocos los segundos que pasan después de que mi teléfono comience a vibrar en mi mano, lo miro sonriendo para mí mismo mientras contesto. -Demasiado tarde Ava.- Ronroneo mientras me acerco a la puerta terminando la llamada. No le estoy dando ninguna oportunidad de darme excusas. Empiezo a golpear la puerta como un maldito loco, pero me gusta, me siento consumido por la desesperación de hacerla admitir nuestra conexión. Estaba ahí no la imagine, y ella también dijo haberla sentido. No se puede retractar ahora, no voy a jodidamente dejarla hacerlo.

-Abre la puerta Ava.- Sigo golpeando la puerta sin importarme si disturbo la paz o atraigo la atención hacia mi. -Ava no me voy a ir hasta que hables conmigo, por favor!- Golpeo un poco más, impresionado conmigo mismo por al menos decir por favor, pero sé que no hace ninguna jodida diferencia para la obstinada mujer.

Bang, bang, bang,!

-Tengo tus llaves, Ava. Voy a entrar.- Qué diablos estoy diciendo? Lo haré? Detengo mi incesante aporreo a la puerta y pienso por un momento, no está bien, mis únicos pensamientos son que quiero verla otra vez, sentirla, olerla, estar seguro de que es real. Sí usare las malditas llaves, golpeo la puerta un poco más, pero me detengo, enderezo la espalda, mis oídos escuchando atentamente, y entonces escucho pisadas pequeñas. Está bajando y está enojada, que bien! Yo también, pongo mis manos sobre la puerta y espero.

La puerta se abre, e inmediatamente tomo aire, observando cada fragmento de su maravillosa presencia. – su cabello está recogido, su suave piel morena. Inclusive los pantalones anchos me tienen temblando, y ella tampoco es inmune a mi aunque está tratando de serlo, porque no sólo se rinde? Esto está pasando. Punto final.

Mis ojos recorren muy despacio sus piernas e improvisamente me siento débil. La fuerza que necesito para absorber su presencia es casi demasiada. Podría caer sobre mis rodillas y me importaría una mierda lo que ella pensara sobre eso.

Suelto un respiro irregular tratando de mantener la cordura. Siento como que podría perder mi maldita mente. -Porque lo hiciste?

-Que?- Me responde impacientemente, como si no supiera de lo que estoy hablando. Y eso me hace enojar más, tengo los dientes tan apretados que están a punto de salírseme los malditos.

-Porque huyes de mi?

-Porque no fue un error, y lo sabes,- Ella no duda en disparar esa declaración de perforación visceral en mi cara.

-No fue un error, y lo sabes-, me escucho como un león rugiendo hacia su presa pero me importa un pepino. -El único error fue que te dejara ir.

Sus ojos se abren en sorpresa, pero no salen palabras de aquellos carnosos labios, y sé que es porque no sabe qué decir. Y entonces la puerta comienza a cerrarse, su cara rápidamente desapareciendo de mi vista. Sin pensarlo, mi mano vuela y la empuja, pero estoy consciente de mi fuerza y de su pequeño cuerpo. La podría romper en dos. -Oh no ni lo pienses-. Estoy en el pasillo cerrando la puerta antes de que sepa lo que ha pasado. -No vas a huir esta vez. Lo has hecho ya dos veces, no otra vez. Vas a enfrentar las consecuencias,- miro abajo hacia ella. Estoy fallando miserablemente en tratar de contener mi agitada respiración. comienza a caminar hacia atrás, comienzo a moverme con ella no dejando ninguna distancia entre nosotros.

‘-Necesitas irte. Kate va a estar en casa en unos minutos.- Espeta con urgencia en su voz.

Me detengo. Mi cara distorsionada por el enojo. -deja de mentir,- le quito la mano de su cabello donde sus dedos lo están retorciendo nerviosamente. Es un hábito. Creo que lo descubrí muy bien – juega con su cabello cada vez que miente, y lo acaba de hacer después de terminar esa patética declaración, empujándome a perder ese pequeño beneficio de la duda. Me desea. -Termina con la mierda, Ava.

Mirándome molesta, camina lejos de mi. -Porque estás aquí?- Me pregunta mientras sube las escaleras.

Entro rápidamente en acción, la tomo por la muñeca y la giro para que me mire. No puede ignorarme mientras la estoy forzando a mirarme a los ojos, a tocarme. -tú sabes porque.

-Lo sé?- Dice levantando aún más su perfecta ceja.

No puede estar bromeando. -Si lo sabes-. Le respondo, porque no se qué más decir. No va a hacérmelo deletrear, eso por seguro.

Mi agarre en su muñeca pierde fuerza en segundos mientras tira de ella y camina hacia atrás encontrándose con el muro que está a unos pasos. -¿Porque quieres escuchar que tan fuerte grito?.

-No!- Grito incrédulo, pero no tengo derecho a sonar en shock o molesto por su pregunta. Esa no es la línea que debería usar con esta mujer. Ella se merece mucho más. Alejo esos pensamientos, no puedo ocultar la sonrisa recordando su cara estupefacta cuando se lo pregunte, y todavía sigo queriendo saber la respuesta.

-Tú eres indudablemente el mayor arrogante imbécil que jamás he conocido, no estoy interesada en convertirme en una conquista sexual.

-Conquista?- Resoplo, alejándome de ella y caminando hacia el pasillo, desesperado, tratando de pensar en algo que me redima. -De qué jodido planeta vienes mujer?- Y continuó a insultarla por preguntar eso. tiene todas las razones para estar disgustada conmigo, pero no puedo jodidamente evitarlo. Ella provoca en mí ese comportamiento digno de un enfermo mental de alta seguridad.

-Lárgate- grita detrás de mi, y me detengo antes de voltear y encontrarla furiosa.

-No- espeto, avanzando hacia ella.

-No estoy malditamente interesada! Ahora, vete.

Está tratando de ser indiferente, pero no hay necesidad de ese lenguaje.

-Cuida esa jodida boca!

Ella retrocede, viéndome como si hubiera perdido mi mente, tal vez lo he hecho. -Márchate!- Vuelve a gritar.

En mi desesperado y determinado estado tengo un momento de comprensión. No estoy lo suficientemente cerca de ella. Veamos cuán resistente es cuando estoy en su espacio personal, y maldita sea si quiero estar en su espacio personal. Ese encuentro en la suite fue tormentoso – un momento perfecto arrancado cruelmente de mi. Yo sé que tan bueno podría ser y se lo voy a confirmar.

Me detengo y la golpeo con esa mirada que las mujeres aclaman amar tanto. -Esta bien-, digo casualmente. -Mírame a los ojos y dime que no quieres volver a verme, y me iré,  que no quieres volver a posar tus ojos en mi de nuevo-. Son palabras que se me atoran en la garganta y que tienen cada parte de mi duro y musculoso cuerpo rezando para que ella me dé la respuesta correcta. Pero podría ser la correcta o la verdaderamente equivocada? No lo sé. Soy un desastre.

Pareciera como si una eternidad hubiera pasado y ella todavía no habla, no lo dice, no lo puede decir, así que aprovecho la oportunidad para moverme, tres pasos y estoy frente a ella, la cercanía hace que la polla me duela y que se endurezca, mi corazón se estrella violentamente contra mi pecho, mi respiración se acelera a una velocidad estupida.

-Dilo-. Respiro cerca, obligándola a inhalar mi aliento. Está tratando de escapar, el deseo brillando por todo el jodido lugar, y sé que yo también. -No puedes verdad?.

Está peleando con mi proximidad. Eso me hace sonreír, así que toco ligeramente con mi dedo su hombro, causando que se retuerza, lo que me hace sonreír más. Empiezo a  desplazar mi dedo lo más despacio que jamás he hecho trazando una perfecta línea sobre su definido y suave cuerpo hasta que gentilmente estoy presionando la punta de mi dedo índice sobre la suave piel debajo de su oreja.  Su respiración se incrementa y su pulso se acelera.

-Boom…boom…boom,- Murmuro. -Lo puedo escuchar, Ava.

Está más quieta que una tabla, tratando de escapar de mi cálido toque, pegándose más al muro. No tiene a donde ir. -Por favor vete-. Sus palabras son apenas audibles..

-Pon tu mano sobre mi corazón-. Tomo su mano y la pongo sobre mi camisa, solo así ella puede apreciar exactamente cómo también estoy respondiendo a nuestra cercanía. No es solo ella quien lo está sintiendo, y quiero que lo sepa.

-Cuál es tu punto?- Me  pregunta, pero conoce perfectamente la maldita respuesta.

‘Eres una mujer muy terca. Déjame hacerte la misma pregunta.

-Qué quieres decir?- Se rehúsa a mirarme, confirmando lo que ya sé.

-Quiero decir, porque estás tratando de parar lo inevitable? Cuál es tu punto, Ava?- La forzo a mirarme a los ojos gentilmente tomando su cuello con mi palma, trayendo su cara hacia la mía solo con un ligero toque. Bajo mis labios hacia su oído, dejando salir un seductor jadeo. -Ahí esta- murmuro, el alivio de escuchar ese pequeño sonido de sumisión me anima, enviando mi boca hacia un pausado tour sobre su dulce piel. Huele divino. -Lo sentistes.

No hace nada para detenerme, me deja seguir mi camino trabajándola con mis labios, haciéndome espacio hacia su mandíbula, mi objetivo son esos hermosos labios. Casi estoy donde tengo que estar y ella lo va a amar.

Casi ahí.

Solo unos cuantos besitos más y mi lengua se encontrará con la suya.

Mi ritmo se acelera por el pensamiento hasta que el sonido de un puto teléfono rompe de repente el delicioso sonido de su respiración irregular, alimentadas por el sexo.

Mis labios ya no están sobre los suyos, pero sus palmas están firmemente presionadas en mi pecho. -Detente, por favor!

Me hundo por dentro, saco mi estúpido teléfono de mi bolsillo y veo la pantalla. Sarah? Que mierdas quiere ella ahora? Acaso tiene un radar sobre mi? -Joder!- Apuñalo el botón de rechazar, enviándola al buzón de voz, antes de enfocarme en la única mujer en mi vida con la cual quiero hablar, estoy impresionado por mis propios pensamientos, no solo quiero follarla, quiero sumergirme en su voz, escuchar lo que tiene que decir… pero quiero follarmela primero. No estoy seguro de que mis habilidades para hablar vallan a mantener su atención. Yo no charlo, yo follo, eso es todo, pero tal vez podría hacer más que eso con esta mujer. -Sigues sin decirlo.

Ella titubea un momento, pero después toma un respiro y yo temo por las palabras que no quiero oír. -No estoy interesada.- Murmura. Sonando desesperada, pero no puedo saber si está desesperada por apartarse de mí o desesperada porque le pruebe que está equivocada. -Tienes que parar esto. Lo que sea que hayas creído sentir, lo que crees que siento, estás equivocado.

 Una carcajada sale de mi boca. -Creer? Ava, no te atrevas a pasar esto por un producto de mi imaginación. Lo imagine? De verdad solo fue mi imaginación? Dame un poco de crédito.

-Tú dame un poco de maldito crédito!

Mis hombros se tensan. Cuál es el problema con esta mujer y su florido lenguaje? -Esa boca, grito, pensando cuál es mi maldito problema. Nunca me ha importado menos que ninguno de los guarros que patrullan la mansión maldiga, aunque siempre he pensado que es repugnante e impropio de una señorita. Escuchando el severo lenguaje salir de esos preciosos labios me está desquiciando. Algo tan hermoso no tendría que estar maldiciendo, y especialmente no a mi.

-Te he dicho que te vayas-. Me repite, regresandome así al presente. 

-Y yo te dije que me mires a los ojos y me digas que no me deseas-. La miro, buscando alguna señal de debilidad.

-No te deseo-. Me dice tranquilamente, sin evadir mi mirada. Me está mirando completamente decidida. Sus palabras apuñalan a mi palpitante corazón.

-No te creo-. Tomo sus juguetones dedos que van rápidamente hacia su cabello. Está mintiendo, tiene que estar mintiendo.

-Deberías-. Afirma, el frío brillo en sus ojos color chocolate se intensifica.

Un dolor me atraviesa. Acaso me equivoqué? Ninguna mujer me ha rechazado y mucho menos he tenido que acosarlas.

Estamos mirándonos el uno al otro, su mandíbula apretada decididamente, y yo dudando de mí mismo – dudando de todos mis pensamientos, mis suposiciones, pero lo peor de todo de mi habilidad de seducir a una mujer. Generalmente solo necesito de una mirada o del destello de una sonrisa. Acaso estoy envejeciendo?.

Casi me río mientras paso mi sudada mano por el desastre que es mi cabello, y entonces la frustración opaca a mi incredulidad, y maldigo como un idiota mientras saco mis rechazados pies fuera de su casa , llevo mi mano hacia mi bolsillo y golpeo la pieza de mierda que tengo por móvil con todas mis fuerzas, tratando de disipar un poco de mi ira. Se rompe en pedazos, y me quedo en medio de la calle, tratando de establecer que jodida mierda pasa conmigo. Porque estoy tan enojado, porque ella lo niega y se resiste a mí por tercera vez, o porque realmente la deseo?

Para quedármela 

Por siempre.

Si no estuviera sintiéndome tan vacío y engañado, podría reírme de mi.  Yo? Jesse jodido Ward quiere conservar a una mujer? La idea es completamente descabellada.

Lentamente me giro, mirando hacia la casa y sintiendo en el bolsillo de mi pantalón sus llaves. Las saco y juego con ellas en mis manos por algunos minutos, sacudiendo mi cabeza cruzo la calle y las pongo dentro del buzón.

Eso es todo. Me rindo. No necesito recurrir a esta clase de desesperadas medidas, tomo mi verdadero móvil, comienzo a caminar y llamo al grandote para que venga a recogerme.

Vía: Jodi Ellen Malpas

Traducción: Dany Rv ❤

Corrección: Book Lovers Always

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